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  1. CRONICA DE UNA AVENTURA ANUNCIADA…. EN EL PROGRAMA

    octubre 4, 2011 by Vany Alvarez

     

     

    Como empezar esta aventura, claro en el mejor de los días el 15 de septiembre noche de paz y tranquilidad… en que país porque en Guadalajara pues no, calles cerradas, por el grito, cerradas por obras por panamericanos, cerradas por lo que sea pero cerradas, en fin una muy buena razón para hacer mochila y alejarnos800 kilómetrosde esta ciudad que a muchos de nosotros nos vio nacer y crecer y claro haciéndola más complicada dándole chamacos que también los vio nacer y crecer.

    La cita era a las 9 de la noche la ya bien conocida personalidad obsesiva de nuestra guía, nos informó que el camión previendo cualquier contingencia estaría a las 8 en punto (cosa que ha de haber sido así) yo como siempre llegue tarde después de las 9, para esta hora ya casi estábamos completos, mochilas en maleteros, choferes dispuestos (2 por cierto) y camión en condiciones para emprender el viaje, nos esperaban 16 horas de autopista y carretera eso dijo nuestra guía, la llegada a la ciudad de Xalapa, Ver., estaba programada para las dos de la tarde del siguiente día, así que era un buen trecho y este tiempo se aprovecharía para dormir, bueno cuando menos tratar y claro para los consabidos anuncios y cuidados y por supuesto para la formal presentación de nuestro eficiente cuerpo de guías que para esta aventura como guía Ivanitza Alvarez y su inseparable ¡¡¡¡amor Miguel Rodríguez.  Recuerdo que antes de empezar su exposición dijo que iba a ser breve, breve…. Dos horas de recomendaciones y planes, claro todas necesarias, después de esto dijo, que pasen buenas noches y a dormir.

    Nuestro viaje se desarrollo sin contratiempos solo por dos detalles: Primero que hay baños en las carreteras que están para llorar de lo sucio y mal oliente pregúntenle a Maruca, entro y salió; y salió como entró, sin dejar nada.  Bueno se trajo una malísima impresión pero se resolvió subiendo al camión y trasladándonos a otros baños en mejores condiciones.  Asunto arreglado. El segundo detalle fue que a las 9:00 de la mañana estábamos en Xalapa, pos no que a las 2:00,  Ha¡¡¡¡ cosa que no contempló fue que: doña Vany doña Vany, ya tenemos carretera, ha pos el arco norte, en el que libras la entrada a México y Puebla y no es comercial porque nos cobraron todas las casetas (Gracias Felipillo).

     La cosa es que ya estábamos en Xalapa, solo que en el hotel no nos esperaban tan pronto, pero claro nuestra guía que siempre se saca el As de la manga dijo pues aprovechamos y desayunamos, así que rompan filas y nos vemos a las 11:00 puntuales y como alumnos de escuela de primaria de número estábamos en el hotel y frente a nuestra guía recibiendo nuestras habitaciones, un hotel pequeño pero agradable, funcional, limpio que cubría sobradamente nuestras expectativas de dormir a gusto una noche (si dormimos en el cerro esto era un paraíso).

    Después de esto tarde libre para conocer Xalapa, era poco el tiempo para todo lo que había que ver, así que como buen excursionista del Colli, pata de perro pa que te quiero, Javier (el Melecius) propone a los que quisieran tomar un camión y dirigirse al puerto cosa que era una buena idea sobre todo para los que no lo conocían, Martha y yo como otros nos quedamos a disfrutar de Xalapa.  Una ciudad limpia con vialidades modernas, lugares interesantes excelente café pero sobre todo gente amable y dispuesta a ayudarte y recomendarte a donde ir, así que gracias a la gente de Xalapa, después de recorrer sus puntos de interés, varios kilómetros de calles, comprar varios kilos de café y comer, a las 9:00 de la noche estábamos en el hotel ahora si cansados pero contentos.  De mis compañeros de aventura yo ya no supe, de los que se fueron al puerto menos.

     

    Callejón de Jesús te Ampare, Xalapa. Foto: María de los Ángeles González González.

    Callejón de Jesús te Ampare, Xalapa. Foto: María de los Ángeles González González.

     

    Iglesia de San José. Foto: María de los Ángeles González González.

     

    Ya estaban perfectamente claras las instrucciones de nuestra guía, que eran estar en el camión a las 7:00 en punto, con mochila hecha y la manera en como lo dijo parecía seria, el que no estuviera se quedaba (yo creo que hablaba en serio porque tenia la ceja arqueada y la trompa parada) y así fue todos a las 7:00 dispuestos y como no venía lo más mejor.

    Recordemos las condiciones obsesivas de nuestra guía, a las 6:00 de la mañana nos despertó hablándonos por teléfono diciendo con su melodiosa voz, ya levántate hue….. que modos caray¡, más que guía parecía nuestro sargento en fin.

    Algo que no tomo en cuenta nuestra guía era que hacía un ratito ya estábamos despiertos por una vocecita que se escuchaba a lo lejos, “está caliente, no ahora está fría, no me quiero bañar”  aah…. los niños.

    8:00 de la mañana todos a bordo del camión nos dirigimos al campamento Cotlamani en Jalcomulco por una extraña razón y después de circular por la carretera, nuestro camión empezó a recular ( del verbo yo reculo, tu reculas, el camión reculais) que nos habíamos pasado, a lo que el Melecius rectificó no nos pasamos fuimos a conocer otros lugares, después de des-andar el camino y un ratito estábamos en Jalcomulco todos con cara de hay mamachita ahí estaba el río.

    Vista del Rio Pescados. Foto: María de los Ángeles González González.

     

    De nuevo la voz firme de nuestra guía, “tiempo para desayunar”, sugerencia de ella “algo ligero para no echarlo fuera en la balsa” producto de los brincos, saltos y sustos, así que todos acatamos la sugerencia. Y Empezaron los pedidos, birria por haya menudo por acá, arrachera en la esquina y huevos divorciados en la otra, eso sí acatando la orden de nuestra guía solo 10 tortillas por mono y que no nos trajeran el carrito de los postres, el desayuno como dijo nuestra guía… ligerito.

    Después de esto y pagar la cuenta, se nos informa que la camioneta está lista para recibir nuestras mochilas y llevarlas al campamento y así fue, no muy lejos del lugar donde desayunamos estaban las instalaciones ¡¡ oh my gad esto es para gente de dinero¡¡ bueno exagero un poco, pero las instalaciones se veían cómodas, con alberca, áreas verdes, restauran, bar, regaderas, baños limpios y cuartos para los que querían cuartos y lugar para acampadores para los que no.

    Después de instalarnos la nueva orden de nuestra guía era a las 12 en la recepción y con eso de que ella no soporta indisciplinas pos a las 12 en la recepción. Antes de salir al río había que llenar un formulario, para ser exactos  

    Dos hojas ambos lados con todo tipo de preguntas, que el juanete… que si la uña enterrada…. Que si ya te hizo un paro el cardiaco… yo no me complique la existencia como examen de la escuela, de confusión múltiple si si  si  si  no no no no firma y listo aquí esta señorita.

    Después de esto todos formaditos  al camión, ya con nuestra ropa adecuada puesta suficientemente apretada para que no saliera volando al primer brinco, cosa que no sucedió  MMMMMMMMM.

    Por algo extraño del destino el camión iba llegando con el grupo que descendió el río antes que nosotros, en la torre caras asustadas, quijadas apretadas flacos ojerosos cansados y sin ilusiones, preguntamos como les fue???  No hubo respuesta así como llegaron se bajaron del camión y se dirigieron a la recepción, me imagino que hacer algún reclamo.  Un torbellino de pensamientos pasaron por mi cabeza, “mejor aquí corrió que aquí murió, pensé decir”, saben yo mejor me quedo con Francis y Mario, o tal vez mejor cuido a los niños soy bueno en eso, pero me sobrepuse, me dije cual es la diferencia entre el grupo anterior y el de nosotros, mi primer respuesta claro, mis guías,la Vanyy el Miguel, ellos no tenían unos como los de nosotros así que todo va a estar bien.

     Siendo así nos subimos al camión que nos llevara a esta aventura, después de media hora de carretera y en un camión de esos amarillos escolares, llegamos a donde estaban las balsas que tendríamos que abordar, pero antes de eso algo que nuestra guía nos había advertido (capacitación) aquí se nos diría la manera en como ponerse correctamente el equipo de protección, chaleco salva vidas y casco, el uso del remo y las diferentes órdenes que tendrían que utilizarse cuando ya estuviéramos descendiendo el río. 

    Llegando al rio para la práctica de rafting. Foto: Cotlamani.

    Después de muchas y variadas instrucciones dadas por el equipo de guías del campamento cotlamani, y de risitas muchas nerviosas de nosotros claro, estábamos listos.

     

    "Todos listos para la aventura". Foto:Cotlamani.

    Equipos de 6 para cada balsa con un guía del campamento, nos pidieron que le pusiéramos nombre a cada uno de los equipos y nosotros sin titubear fuimos “LOS RUDOS”, nombre por demás apropiado dado que Hiroko y Ana novia de Jorge iban con nosotros, la verdad es que no recuerdo el nombre de los otros grupos, esto debe ser producto del nerviosismo, mío claro, eran algo así como los chinchulines y otros más.

     No quedaba otra cosa más que al agua patos, bueno a la balsa, en un principio el rio era tranquilo y nosotros tranquilos, pero conforme fuimos avanzando QUE EMPIEZALA DIVERSION, saltos, giros, agua, piedras, adrenalina pura, diversión en grande, creo que llevábamos apenas 10 minutos cuando hombre al agua¡, bueno más bien mujer, en un salto inesperado fuimos a dar contra un paredón producto del giro y choque Martitha mi mujer cayó, después me comentó Jorge que iba delante de mi que lo salvó de caer Ana, porque lo sujetó, luego entonces yo tendría que agarrar a Martha y no fue así, bueno bueno, ya tendrán 23 años de casados como yo uppsss.

     

    ¡Y todos al agua!. Foto: Cotlamani.

     

    Siguiendo al pie de la letra la capacitación había que rescatar a la mujer al agua, pero antes, el remo estábamos advertidos que si lo perdíamos su costo es de 50 DLLS, así que recuperamos el remo y arriba Martitha, después de preguntarle su nombre, sacarle dos litros de agua y decirle que si veía una luz no la siguiera, parecía que todo estaba en orden, pero a la hora de contarnos 1, 2, 3, 4, 5, 6, seis????, que no éramos siete?, entramos en pánico, caos total, gritos y sombrerazos, nos faltaba uno, en la madre, así como se oye, en la madre se nos cayo en guía, si por un pinchurriento remo, 50DLLS, a como nos va a salir el guía, esto era más feo que sacarse el ojo con una cuchara, más pánico, más miedo, señal del Apocalipsis.

    El equipo bien coordinado. Foto: Cotlamani.

     

    Atorados pero contentos. Foto: Cotlamani.

    Pero se hizo la luz, habló nuestro Cuco, nuestro Refugio, fiel a las enseñanzas de su Maestro (El cítrico) Lima; puso orden, “tranquilos” ordenó, Tu Jorge, revisa a babor, Rosendo a estribor, yo a estri… que pal otro lado, hhaaaa…  Ana al frente, yo (Cuco) hacia atrás, después de unos instantes, pudimos localizar a nuestro guía, aferrado con sus veinte uñas a una piedra, el río lo había arrastrado unos50 metrosrío abajo, y al grito de UNO, UNO, UNO, fuimos por él.  Habiendo recuperado nuestro guía, nos volvió el alma al cuerpo y continuamos al descenso, ahora si ya más dueños de la situación, que siga la diversión.  Mas brincos, mas giros más saltos, pura adrenalina, no recuerdo los nombres de los rápidos fuertes, que el de “La bruja”, que la “bajada del22”, cuando de una balsa ajena una vocecita: Parada Técnica, parada técnica, Valentina por Dios, aquí no se puede.

     

    Inolvidable!!. Foto: Cotlamani.

    Al fin llegamos a nuestro destino un río cristalino tranquilo, en verdad hermoso, entregamos el equipo agradeciendo a nuestros guías esta espectacular experiencia y la promesa de volver, y seguimos la fiesta en el camión.

     

    Me voy, pero regreso... Foto: Cotlamani.

    De regreso otra vez al campamento nuevas indicaciones, a las cuatro en nuestro camión, para salir a comer al pueblo mágico de Coatepec.  Nuestra siempre ideática Guía, dicho en buena onda, nos tenía reservada una sorpresita, empezó a repartir: vasos, limones, sal,  botana y por supuesto Tequila, porque iba a dar el grito, todo esto en el camión que para estos minutos se había convertido en el Colli Express.

    ¡¡Salucita!!!. Foto: María de los Ángeles González González.

    Nuestra guía ataviada con bandera, banda presidencial y primer damo a un lado (Miguel) infló en pecho y con voz clara y bien timbrada, Viva México¡, viva supermán, que pasó tienen que ser héroes mexicanos, haaa¡  viva el chapulín colorado, oh que la canción, bueno nadie es perfecto. 

    ¡¡¡¡VIVA MÉXICO!!, ¡¡viva el tequila...!!!!. Foto: María de los Ángeles González González.

    Siguió el tequila las canciones de Juanga, de José Alfredo y llegamos a Coatepec.

     Otra vez indicaciones de nuestra guía, 7:30 en el camión y vámonos a disfrutar este pueblo mágico, también limpio de buena comida.  Yo, Martha, Hiroko y Cuco nos deleitamos con un platillo típico, Trucha en sus diferentes formas de prepararla, daba pesar y sobre todo costaba mucho trabajo elegir porque era poco el tiempo y mucho que probar, así que yo ala Veracruzana, rica, rica, rica.

     

    Restaurant de especialidades de café, en Coatepec.

     

    La cuenta por favor había que seguir, sus iglesias, su kiosko, sus cafetines en la calle pero lo más rico de este maravilloso lugar, su café.  Fuimos abordados por una señorita que nos invitaba a una degustación de café y en automático, Si¡, nos condujo a un lugar, una especie de casona arreglada como cafetería, con sus sillas, una barra y para el rato, dos señoras en sendos comales preparando antojitos para la noche.  Lástima Margarito no teníamos mucho tiempo, aún así fue por demás interesante, nos explicaron la denominación de origen del café de la región, de sus características, de la manera de cosecharlo de secarlo y de tostarlo.  Cuidando siempre la humedad, después de todo esto, a probar; una taza humeante para cada uno rico, rico, rico.  Dos kilos para llevar.  Tiempo para regresar al camión, de verdad era un buen café pues después de varias horas de probarlo aun sentías el sabor en el paladar.

     Instalados en el camión a alguien se le ocurrió cumplir años, así que nuestra guía que paga por que la alquilen, nos invitó a cantarle las mañanitas, y el sapo verde tuyu, a Mario no se que,  pero con cara de buena gente, las que agradeció de buen agrado, salvado este punto, con la pancita llena no nos quedó más que decirle adiós a este pueblo mágico, por demás agradable e invitados a volver con un poco más de tiempo.  Así encaminamos nuestros pasos al campamento Cotlamani.

     Nos quedaba una noche para disfrutar así que a darle, estaba la alberca el baresito y los cuates, fue entonces que nuestro compañero discípulo de Lima dijo: No hay campamento sin fogata ¡órale¡ y con toda la ceremonia de “arde fuego arde” cumplió su capricho.  Digo todo hubiera estado bien, solo que estábamos a 35 grados, además en la alberca, dados estos detalles, la fogata duró lo que dura un estornudo.

     

    Noche bohemia en el campamento. Foto: María de los Ángeles González González.

    Pasaron las horas entre vino tinto y tequilitas y la siempre amenas anécdotas de Melecios y Miguel (que deben tener buena memoria, porque las han contado mil veces y siempre son iguales) ya entrada la madrugada no hubo mas que ir a dormir, a la mañana siguiente emprenderíamos nuestro regreso a la tierra del Tequila y de las mujeres chulas. 

     

    Ya por la mañana montados en nuestro camión de ocho ruedas, todo el regreso se desarrollo sin contratiempo llegamos a Guadalajara como si fuéramos Ingleses, a la hora pactada TODOS FELIPES Y CON TENIS.

     

    Yo hubiera querido escribir una crónica corta, resumida, pero no era posible simplemente porque fue una experiencia que para muchos de nosotros fue nueva, nunca vivida, así que queridos guías estamos a mano, si ustedes no habían tenido un grupo como este, nosotros no habíamos tenido esta experiencia, que a varias semanas de vivida, aún siento los brincos de la balsa el sabor de la comida y del café  de la gran camaradería que tuvimos “no se porque después de esta experiencia, siento que los amo” hasta Melecius quedó contento.

     

    No queda más que decir gracias Vany, gracias Miguel, nunca cambien, valen mil, y listos para la otra.

     

     

    ROSENDO VILLASEÑOR

     

    SEPTIEMBRE DE 2011.


  2. DEGOLLADO: DONDE EL FUTURO SE ESCULPE EN CANTERA…

    septiembre 12, 2011 by Vany Alvarez

     

    Panorama Degollado. Autor: Sergio Abel Mata L.

    Panorama Degollado. Autor: Sergio Abel Mata L.

    La visita a este municipio tuvo un toque especial. Dos semanas antes de la visita tuvimos un acercamiento con el Lic. Leonardo López Páez, quien trabaja en la dirección de desarrollo regional de la secretaria de turismo de Jalisco. El impulsa fuertemente la promoción de los municipios jaliscienses, enfocando su esfuerzo en el turismo, como potencial para el desarrollo económico de estas comunidades. Cuando supo de nuestro ambicioso proyecto (que dese 2009 pretende conocer Jalisco a través de una visita mensual, por orden alfabético a cada uno de sus municipios), tuvo el interés de entablar una relación de nuestro grupo con la secretaría de turismo y promoción económica, a fin de sumar esfuerzos con el objetivo común que nos une: dar a conocer las bellezas de Jalisco.

    Desde el principio se antojaba visitar este municipio, pues la calidez de los degolladenses es extraordinaria y la sentimos desde que empezamos a tramitar la visita con el Lic. Juan Pablo Fuentes Méndez. Creo que un pueblo podrá tener edificaciones maravillosas, una gran infraestructura o impresionantes complejos turísticos, pero esto es solo el cuerpo, pues es su gente, tradiciones, costumbres e historia los que le dan el alma, y Degollado tiene alma de anfitrión.

    El pasado 10 de julio de 2011, luego de pocas horas de trayecto llegamos por fin a nuestro destino. A bordo del autobús, Juan Pablo nos dirigió unas afectuosas palabras de bienvenida, para luego llevarnos al arco de la entrada poniente, donde ellos acostumbran tomar la foto del recuerdo.

    Estos arcos están llenos de simbolismos, y no es casualidad que el escudo de armas se encuentre a los pies de la reina de los mexicanos.  La virgen guadalupana en la cúspide de los arcos da cobijo al escudo degolladense, soportado por tres columnas bellamente ornamentadas, todo ello esculpido en el material que mejor saben trabajar en Degollado: la cantera.

    El buen humor en el grupo ya se dejaba sentir, y la brisa de la fuente a nuestras espaldas, nos sacó la esperada sonrisa para una gran foto.

    La foto del recuerdo en los arcos de Degollado. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Poco después nos dirigimos al tianguis dominical, cuyos mercaderes vendían ropa, calzado y demás artilugios que mas de alguno adquirió.

    Nuestro siguiente punto fue la Plaza de la amistad, y el camino que tomamos para llegar a ella es una verdadera ruta de la cantera, donde grandes maestros adornan esta vía, para beneplácito de los transeúntes.

    Por toda la calle principal se pueden observar esculturas en cantera donadas por diversos artistas. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Llegamos pues a la citada plaza, donde se encuentra el “Museo de la cantera a cielo abierto”, con preciosas esculturas que adornan perfectamente este lugar.

     

    Una de las bellas piezas del museo de la cantera. Foto: Leonardo López.

    En este marco fuimos gratamente sorprendidos por una linda representante de la belleza de los altos: Alejandra Arroyo, la señorita Degollado 2010, quien acompañada por el director de cultura, el profesor Edgar Rodríguez nos dieron una nueva bienvenida a este hermoso municipio.

    Señorita bicentenario, una belleza degolladense. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Íbamos de sorpresa en sorpresa: el siguiente punto fue una callecita que evoca los cafés europeos. Aquí se encuentra la cafetería “La Rinconada”, donde nuestros anfitriones nos agasajaron con un chocolate y unos churros rellenos de cajeta excelsos.

     

    Disfrutando en la cafetería "La Rinconada". Foto: Leonardo López.

     

    Aún con el buen sabor de boca, nos dirigimos a la plaza principal a disfrutar de una exposición fotográfica de expresidentes municipales de Degollado y a disfrutar del pasado y presente de las reinas de belleza.

     

    Las reinas de belleza a través del tiempo. Foto: Ivanitza Alvarez.

    En el stand de “Tequila Degollado”, nos deleitamos con una muestra del extra añejo, realmente delicioso. Aquí también hubo una exposición de artesanías, dulces típicos y cantera que disfrutamos ampliamente.

    "Tequila Degollado": exquisito. Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Deliciosos dulces mexicanos. Foto: Leonardo López.

     

    Dentro del marco de esta exposición que nos halaga decirlo, fue montada ex profeso para nosotros, hicimos la entrega de un merecido reconocimiento tanto al presidente municipal, el Sr. Felipe Villaseñor Quezada, como al director de promoción económica, Juan Pablo Fuentes Méndez por su gran compromiso con Degollado, fomentando el desarrollo turístico de este municipio.

    El presidente municipal recibe merecido reconocimiento por parte de promoción económica de Jalisco. Foto: Sabás Peña.

    Luego de esto nos dispusimos a escuchar del mismísimo cronista de Degollado, el Profesor Jesús Parra, la historia de este gran municipio, pero no como lo leeríamos en un libro, sino con todo el sabor anecdótico impreso en la genialidad de unos versos compuestos con el corazón a su pueblo. Aquí nos explicaron también la perfección con la que están trazadas sus calles, pues como un tablero de ajedrez se alinean de norte a sur y de oriente a poniente.

     

    En amena charla, el cronista de Degollado nos relata la historia de este municipio. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Continuamos el itinerario, ahora visitando la casa para la Cultura y las Artes Don Manuel Arellano, que todavía huele a nueva, pues justo están terminando su construcción. Aquí conocimos a través de un video todo el proceso de elaboración de la cantera. No cabe duda que ser consciente de todo el trabajo que hay detrás de una pieza de este precioso material, te hace valorar su precio.

    Conociendo el proceso de elaboración de la cantera. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Entramos también a una pequeña galería de piezas de arte que con la pequeña muestra que se encuentra exhibida da idea del buen gusto que tendrá este museo.

    Luego de esto nos dirigimos a la comunidad de Huascato, donde fuimos nuevamente recibidos como huéspedes distinguidos por sus autoridades, que luego de darnos una reseña del lugar y llevarnos a conocer su templo consagrado a la Virgen de Guadalupe…

    Templo en Huascato. Foto: Ivanitza Alvarez.

     …nos agasajaron con una deliciosa taquiza en un boscoso paraje al cauce de un arroyo, que con su belleza invitaba a quedarse disfrutando una interminable sobremesa, cosa que no pudimos hacer pues Degollado nos tenía reservadas aún más sorpresas.

    Compartiendo un momento muy agradable durante la comida. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Y a bajar esa deliciosa comilona con una apacible caminata alrededor del Arroyo de la Salud, auto denominado “templo de la naturaleza” y no era para menos: enormes sabinos, el espejo de un arroyo cristalino, el sonido al correr el agua, la fragancia de los pinos, y para completar el encantador escenario: varios árboles con obras de arte esculpidas en sus cortezas por autores anónimos que te hacían sentir como en un bosque encantado.

    Arroyo de la salud... sin palabras. Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Castillo tallado en la madera de un árbol, en el "Arroyo de la Salud". Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Otra de las obras talladas en la corteza, de autor desconocido. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Y en medio de esa exuberante belleza nos encontramos con una peculiar casa cuyo cuidador nos permitió conocer, era algo así como la cereza del pastel de aquella bella estampa, incrementando con ello la envidia de vivir en un lugar así.

    Una casita de ensueño. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Y para un gran cierre, nos llevaron a conocer la presa “La pólvora” en Huascato, con una bella panorámica de los poblados aledaños.

    Bella presa, para despedirnos. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Realmente se antoja regresar a este próspero municipio, y si no te bastan su arquitectura, historia, cultura o sus preciosas artesanías para conocerlo, quizá lo que te invite a descubrir Degollado sean sus bellas mujeres, su exquisita gastronomía o bien, paladear un tequila en esta tierra bendecida.


  3. VIEJO EL CERRO, Y REVERDECE….

    julio 23, 2011 by Vany Alvarez

    Cerro Viejo es una de las más altas montañas de Jalisco, la segunda para ser exactos. Por esta razón, es casi obligatorio subirla si te jactas de ser excursionista jalisciense. Por su altitud y cercanía a la ciudad, es perfecta para entrenar, pues el esfuerzo que requiere encumbrarla, proporciona un buen acondicionamiento físico para las grandes montañas de México. Aun con este antecedente, curiosamente yo tengo casi 20 años en el Grupo Colli y nunca lo había subido, pues siempre que planeaba ir, algo se atravesaba y tenía que cancelar. La verdad eso no me incomodaba pues creía que a la mejor “Don Chuy el de arriba” me estaba alejando de algo, ya que fueron muchos intentos frustrados por ir.

    Con estos antecedentes, no fue sorpresa para mi que durante la última semana  de mayo, un mes antes de nuestra excursión, un gran incendio arrasara con mas de 1,400 hectáreas de pastizales, encinos y robles en Cerro Viejo. Las llamas se veían incluso desde el periférico y nublablan el cielo en Tlajomulco. 

    Las humaredas en Cerro Viejo se percibían desde el tramo Sur del Anillo Periférico. Finales de mayo de 2011.

    Esto hizo que pensáramos en cancelar la salida, lo que significaba que nuevamente yo no subiría esta montaña. Luego de unas semanas, al parecer ya se podía pasar, con lo que albergué nuevamente la esperanza de por fin subir este cerro.

    No hay fecha que no se llegue. La salida estaba en el programa para el día 26 de junio, y el ascenso sería el clásico y más bonito: por la cañada. Acamparíamos muy cerca de la cumbre, la cual intentaríamos al día siguiente. Dos queridísimos compañeros, Maruca y Arturo Ladrón de Guevara, quienes han subido muchas veces este cerro, se iban por su cuenta el domingo y nos alcanzarían en la cumbre.

    Miguel hacía muchos años no subía este cerro y aunque estaba programado salir a las 4 de la tarde, el aceptó sugerencias de irnos por la mañana, para contar con mas tiempo y con esto incluir a los compañeros con menor condición. Decidido esto, enviamos la corrección de irnos más temprano y dejamos también abierta la posibilidad de un grupo que se fuera a las 5 con Jorge Valente, quien sale más tarde de su chamba. Para nuestra sorpresa, el 80% optó por irse en la tarde aprovechando el viaje y que tenían trabajo por la mañana. Esto motivó a que Miguel cambiara nuevamente el plan y subir el domingo con mochila de ataque sin acampar, para no cargarle la responsabilidad del grupo a Jorge.

    El domingo temprano, ya estábamos todos reunidos e impacientes por partir, pero la emoción de esta nueva aventura se ensombreció al recibir una llamada al celular de Toña. Era Maruca, quien se había ido más temprano rumbo a Cerro Viejo. Nos comentó que la lluvia nocturna había desgajado el cerro, que las calles de San Miguel Cuyutlán estaban llenas de lodo, piedras y ramas y esto de plano imposibilitaba pasar por ahí. Al saber esto, una voz interna en tono burlón me decía: “jaja, en el pasado cancelaciones de última hora, luego el incendio, ahora el derrumbe: acéptalo, la salada eres tú…”, pero antes de que se me ocurriera colgar los guantes y dejar de pelear, el compañerismo de guías como Toña, Rosendo y Jorge hizo de las suyas: “no te preocupes Miguel, le dijeron, total subimos por Potrerillos…”, ruta que él desconocía, pero ante el optimismo y apoyo de ellos, no tuvo más que aceptar la sugerencia y con ello su ayuda para entrarle por ahí al Viejo.

    Bueno pues, suspiré pensando en si realmente esta era “la buena” y por fin me le treparía a ese “viejo apretado” que por veinte años no había permitido que yo lo gozara. Por supuesto no desaproveché la oportunidad de usar mi humor acidito al comentar a mis compañeros acerca de mi mala suerte con Cerro Viejo: “miren, yo creo que en esa montaña voy a quedar porque ya se me hacen muchas trabas para no subir, entonces no sé si quieran todavía que yo vaya con ustedes y les sale la subida…”, jajaja…

    Andando pues, nos arrancamos en tres camionetas hasta Potrerillos y luego de las recomendaciones de mi amado guía, el calentamiento con Toña  y ya ensillados con las mochilas al hombro, empezamos la marcha. El camino fue árido al principio y por la claridad con la que el sol deslumbraba, no había promesas de lluvia. Ahora traíamos varios guías, que en algunos puntos paraban para corroborar la vereda y continuar.

    Ultimas indicaciones antes de arrancar. Foto: Ivanitza Alvarez.

    La montaña es como la vida, cuando eres muy pequeño las cosas son simples, así también la vegetación empieza de a poco y tu vas agarrando tu propio ritmo…

    Iniciando la marcha, con poca vegetación sobre la brecha. Foto: Jorge Solórzano.

    luego eres niño y todo te llama la atención, por el camino de la montaña los colores empiezan a ser más vivos y variados y éstos a su vez son “sonorizados” por cantos de aves y de insectos que te van maravillando…

    Y empieza el bosque y sus linduras. Foto: Jorge Solórzano.

    luego eres adolescente y te quieres comer el mundo, en la montaña al ver la inmensidad te sientes parte de ella y quieres correr y alcanzar el punto más alto…

    Conforme vas subiendo, se abren imágenes de poblados a las faldas del cerro. Foto: Ivanitza Alvarez.

     luego eres adulto y te das cuenta que debes trabajar para conseguir lo que deseas, en la montaña empieza el cansancio y al ver la cumbre lejana sabes que si no te esfuerzas nadie te llevará a cuestas…

    Paisaje antes de la cumbre. Foto: Jorge Solórzano.

     después llegas a tu máxima madurez y con ello viene el disfrute total de la vida, es cuando alcanzas la cumbre: nuevos horizontes se abren ante tus ojos y saboreas un gran éxito lleno de satisfacción personal.

    Vegetación a la bajada de la cumbre. Foto: Jorge Solórzano.

    Empiezas a envejecer y te das cuenta que debes bajarle a tu ritmo, aunque ahora tienes la experiencia de los años vividos, estás cansado y no puedes correr aunque quisieras, ahora es momento de caminar mas lento, pero con mas conciencia. Esto tal vez ya no te permita competir, pero si te transforma en algo mucho mejor. Es cuando empiezas el descenso desde la cumbre, las cosas que de subida no veías porque la emoción te ganaba, ahora las observas con mayor detenimiento y esto te llena de otra manera.

    Curiosidades que te encuentras si pones atención. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Es ahora cuando das consejos de cómo respirar, caminar y cargar mejor la mochila. De lo que debes y no debes hacer en la montaña. La gente te mira con respeto, porque “ya vienes de bajada”, ya tienes experiencia y no solo puedes, sino que debes compartirla, de otro modo, no tiene caso subir, ni tiene sentido vivir…

    El recuento de los daños: árboles afectados por el incendio. Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Caminar en las montañas tiene esa virtud, pues sentir como el aire con aroma a pino te llena las entrañas, asombrarte con las hermosas vistas verdes, andar con el sonido de los animales, sentir la textura de las plantas, te hace entrar en el terreno hermoso de la introspección.

    Con mirada curiosa, esta vaca se preguntaba que hacíamos ahí. Foto: Jorge Solórzano.

    Pensé que arriba el panorama después del incendio sería desolador, pero nuevamente la naturaleza me daba una gran lección, en algunos tramos había vestigios del fuego, pero sobre la capa de cenizas yacía una nueva alfombra de hojas caídas de la copa de los árboles, como quien quiere hacer “borrón y cuenta nueva”.

    Vegetación sobreponiéndose al incendio. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Nuestro grupo no pudo ser mejor, la combinación de jóvenes y adultos maduritos daban el punto exacto para disfrutar aun mas el ascenso.

    Los jóvenes de la excursión. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Anja de Suiza y Fabien de Francia hicieron la “internacionalidad” de nuestra excursión y se fueron muy contentos de conocer esta montaña.

    Desde Suiza y Francia, nuestros compañeros extranjeros. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Pasamos la cumbre de lado para ver una placa donde hace unos años se estrellara un avión en el que perdieran la vida unos militares. Desde aquí las vistas son hermosas por la altura que se tiene.

    Por fin, todos logramos la cumbre, esa que yo había esperado por dos décadas. Todos nos felicitamos por estar ahí, la foto del recuerdo nos arrancó sonoras carcajadas por las corretizas de los compañeros que ponían el timer a sus cámaras y luego se avalanzaban para salir en la anhelada foto del recuerdo: MIGUEL, JORGE, RUBÍ, GEMA, ANA, TOÑA, JORGE VALENTE, ALESSANDRO, ARTURO, FRANCIS, ROSENDO, DORIAN, ANJA, FABIEN, JOSS, JUAN TISCAREÑO, JUAN JAVIER, KEVIN, MARTHA: gracias a todos por llevar nuestro banderín hasta la cima.

    Cumbre: 2960 msnm. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Luego de comer platillos que a esas alturas saben a gloria, iniciamos un “ecológico descenso” recogiendo la gran cantidad de basura presuntamente dejada ahí por los brigadistas que semanas antes habían estado combatiendo el incendio. Creo que era un merecido regalo que le debíamos a Cerro Viejo, el cual nos deleitó con un gran matorral de zarzamoras que atacamos sin piedad.

    "Los árboles mueren de pie...". Foto: Jorge Solórzano.

    La responsabilidad del camino la lleva Miguel adelante, pero como retaguardia a veces me llevo mis propios sustos. Esta vez, el desgarrador grito de: “¡Vanyyyy, Vaaaannnyyyy!!!” me hizo pensar en que Jorge Solórzano se había caído por una ladera, pero al menos estaba vivo, digo, ni la voz de Pavarotti retumbaba tanto. Le avisé por radio a Miguel para que se detuvieran, le contesté a Jorge, y de inmediato me di cuenta de que se había ido por otro lomo y es que su gran afición por fotografiar hasta las gotas de las hojas, lo llevó a quedarse atrás. Más adelante, el estruendo de una gran rama quemada, que cayó a unos metros de donde íbamos a pasar nos arrancó otro gran suspiro de alivio.

    Y los dos "íbamos de subida". Foto: Jorge Solózano.

    Por fin nos encontró y juró no volverse a separar: “ay Vany ya vi que gacho se siente estar perdido y no ver a nadie…” dijo, así que en delante no se volvió a separar ni un ápice, jajaja.

    Terminamos por fin de nuevo en las camionetas, hicimos los estiramientos respectivos y emprendimos el regreso a Guadalajara.

    Pintoresca iglesia, camino de regreso. Foto: Jorge Solórzano.

    Ignorábamos todo lo que había pasado una noche antes de nuestro ascenso. El lunes, noticieros locales y nacionales hablaban de lo ocurrido, la tromba que causó el deslave de Cerro Viejo y el desbordamiento del Arroyo Grande fue una catástrofe para San Miguel Cuyutlán, el sábado a las 9 de la noche, por una tormenta que solo duró media hora pero fue la experiencia más terrible que le ha tocado pasar a esta población en su historia reciente.  Las anécdotas cuentan que se escuchó un fuerte estruendo poco antes de que el laúd de piedras, lodo y árboles descendieran de la montaña, cubriendo parcialmente todo a su paso.

    El “hubiera” no existe, pero si la salida la hubiéramos hecho como estaba programada, quizás sería otra persona quien relatara esta historia. No hay coincidencias, no era nuestro momento. Las cosas siempre ocurren para algo, y en mi caso me llevan nuevamente a reflexionar todo lo que tuvo que ver el incendio previo con esta tromba.

    Decía mi abuela que la vida no retoña, ahora sé que es la vida nuestra la que termina, pues las montañas estuvieron antes que nosotros y seguirán en pie cuando todos nos hayamos ido. Cerro Viejo se está recuperando de sus quemaduras, ahí la lleva, somos nosotros los que si no reflexionamos, nos perderemos de seguir disfrutando de la belleza de su interior. ¿Viejo el cerro?…si, pero reverdece…

     

     


  4. CUQUIO: DESDE LA SOBRIEDAD DE UN SAPO HASTA LA PERFECCIÓN DE UN ROSTRO…

    julio 10, 2011 by Vany Alvarez

     

    ¡Y sigue la mata dando!… no me canso de pasear por Jalisco, este pasado 12 de junio visitamos el trigésimo municipio de nuestro estado. Cuquio es un lugar que por su historia, belleza, gente y tradiciones, te dan ganas de conocer.

    Amablemente nos recibió Saúl Mejía, quien es uno de esos ciudadanos que toda comunidad desearía tener. Actualmente estudia el 6° semestre de la Licenciatura en Historia, en la UDG y fue un extraordinario guía en Cuquio. Luego de darnos una cálida bienvenida, nos llevó hasta el museo “Cuixui”, que aún no abre sus puertas al público, por lo que tuvimos el honor de ser el primer grupo en conocerlo.

    Con gran maestría, Saúl nos explica acerca de varios objetos dentro de las galerías del museo.

     

    Saúl ha participado directamente desarrollando este museo, y junto con otros ciudadanos ejemplares, se ha dado a la tarea de investigar, enseñar, difundir, rescatar y preservar el conocimiento y patrimonio histórico de esta región.

    Dentro del museo se exponen algunos artículos religiosos que fueron recuperados y restaurados antes de darlos a conocer. Foto: Ivanitza Alvarez.

     Como gran preámbulo, a la entrada del museo Cuixui está una piedra de sacrificios, que tenía ranuras donde presuntamente corría la sangre de las doncellas ofrecidas a los dioses durante ciertas ceremonias religiosas.

    Piedra de los sacrificios, donde se observan los canales por donde presuntamente fluía la sangre de las doncellas. Cortesía: María de los Ángeles González González.

     Nos explicó también que en tarasco Cuquio significa “lugar de sapos”, aunque también significa “lugar de milanos” (aves rapaces de color rojizo). Y apoyando mas al primer significado, luego vimos una fuente llena de sapos de cantera, en la plaza principal.

    Cuquio: "lugar de sapos"

     A pie nos dirigimos hacia “uno de los templos más bonitos de Jalisco”, según varias opiniones: El Sagrado Corazón, que aun con su reducido espacio interno, es majestuoso por fuera y bello por dentro.

    Exterior del templo del Sagrado Corazón. Cortesía: Citlalli Alonso.

    Saúl nos dió una amena charla de las anécdotas alrededor de su construcción. Su estilo es de la decadencia del barroco e inicios del neoclásico, en el se encuentran pinturas al óleo de la pasión de Cristo, de distintos artistas.

    Una figura de corazón, característica de la decoración interna del templo del Sagrado Corazón. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Una figura de corazón, característica de la decoración interna del templo del Sagrado Corazón. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Fachada del templo del Sagrado Corazón. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    Fachada del templo del Sagrado Corazón. Cortesía: María de los Ángeles González González.

     Cuquio recibió un 17 de enero de 1811 al Padre de la Patria, y conocimos la casa en la que pernoctó esa noche. Ahora está en manos de particulares, que amablemente nos permitieron pasar a conocerla.

    Fachada de la casa donde pernoctó el Padre de la Patria. Foto: Ivanitza Alvarez.

     En su fachada se encuentran dos placas alusivas a este hecho, una del centenario y la otra del bicentenario de la independencia de México.

    Los dueños permitieron conocer el interior de la casa donde durmió una noche el cura Miguel Hidalgo. Foto: Ivanitza Alvarez.

    En la plaza principal se encuentra una estela (cabeza de águila) de las 260 que se encuentran por la ruta de Hidalgo, desde Dolores hasta Chihuahua.

    Estela de la Independencia en la plaza principal. Foto: Ivanitza Álvarez.

    Mientras íbamos de un lugar a otro, el aroma de pan que emanaba por las calles hizo que varios permitiéramos la seducción de este manjar y, guiados por nuestro olfato nos lanzáramos a arrasar con todo a las panaderías que se nos atravesaron por el camino, así que en lo sucesivo ya cada quien traía sus “provisiones” para continuar el recorrido.

    Conocimos también un hotel donde vale la pena hospedarse: el “Mesón del Agave”, aunque sea sólo por disfrutar de sus rincones decorados al estilo hacienda antigua.

    Bellos detalles mexicanos adornan el interior del hotel "Mesón del Agave". Foto: Ivanitza Alvarez.

    Amablemente nos dejaron tomar fotografías dentro de este lugar antes de seguir nuestro itinerario.

    Dentro de la elección de la fecha para visitar cada municipio, debo comentar que tomamos en cuenta no coincidir con ningún tipo de evento cultural, religioso, deportivo o de otra índole, que no te permiten ver al pueblo ”al natural”, pero por azares del destino ese domingo hubo una tradicional procesión que no solo nos tocó ver, sino también “vivir”.  Es la visita de la imagen del Señor de Teponahuasco, que desde 1741 viene del poblado con el mismo nombre, hasta Cuquio. Nos explicaron que una de las características de esta imagen es la delicada técnica utilizada para su elaboración, que detalla tan bellamente la cara del Cristo, que sus rasgos son casi perfectos.

    El rostro del Señor de Teponahuasco está elaborado con gran delicadeza.

    Según la leyenda, cuando los españoles dejaron en manos de los indios de Teponahuasco la imagen, dijeron que en el cerro de La Silleta estaba un dragón que bajaría a Cuquio para provocar una gran inundación, que solo se evitaría llevando la imagen a Cuquio el 13 de junio, para regresarla a su santuario el 4 de octubre, año por año.

    Nos dieron tiempo libre para presenciar esta gran celebración, así que nos tocó verla desde el inicio: mujeres distribuyendo alfalfa por el lugar donde luego pasaría la imagen, las danzas, la música.

    El fervor de la gente, preparando la llegada de la imagen venerada. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    Chicos y grandes esperaban la llegada de esta venerada imagen, sus rostros habían esperado un año por esta visita, que llena nuevamente de esperanza a los cuquienses. A la vez que avanzaba poco a poco rumbo a su destino, el sonido sonaba más fuerte y el júbilo entre los presentes crecía, el mar de personas alrededor de la imagen parecían como una gran ola con el Cristo en su cresta, cambiando la expresión de los que la esperaban, por gozo y alegría.

    Viviendo estas tradiciones, uno siente que vuelve al pasado, donde el fervor de los creyentes, el colorido de sus vestuarios y el sonar de sus instrumentos, envuelven el espíritu en estas manifestaciones de fe.

    Gran colorido en las danzas al Señor de Teponahuasco. Cortesía: Citlalli Alonso.

    Debido a esta fiesta religiosa no pudimos conocer el interior del templo de San Felipe Apóstol, ese día abarrotado de fieles que visitaban la recién traída imagen del Señor de Teponahuasco, motivo de más para regresar a este precioso lugar.

    Si quieres conocer la esencia gastronómica de un pueblo, vete al mercado, así que antes de pasar al lugar planeado para la comida, nos dimos gusto de recorrer los puestos para ir abriendo el apetito.

    Puesto de frutas, clásico de los mercados mexicanos. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Y llegó la esperada hora de ir a comer, lo cual hicimos en la casa de la cultura; en un santiamén ayudamos a acomodar mesas y sillas, a botanear un poco escuchando música de una banda de tres integrantes que por ahi pasaban, y que Tere hábilmente atrapó para pagar con mucho gusto por una sinaloense melodía.

    Disfrutando de la banda, antes de comer. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Y por fin, a degustar un rico platillo con un agua fresca exquisita. Nos despedimos de Saúl agradeciéndole por toda la aportación que hizo a nuestra visita.

    La visita la cerramos con broche de oro, pues luego de una terracería de 45 minutos llegamos hasta el cauce del Río Verde, donde el autobús se convirtió en vestidor para damas, que ansiosas por ponerse su traje de baño, casi bajan a rastras al doctor de Alba, que era el único caballero que faltaba por desalojar, y quien amablemente ya se había ofrecido a hacerles a todas el papanicolaou, jaja…

    Caminamos unos 15 minutos y por fin llegamos a un precioso paraje donde el cauce el Río Verde se junta con un arroyito de aguas termales, que hicieron las delicias de los compañeros, quienes disfrutaron a placer de unas horas en este natural hidromasaje de agua calientita, bajo la sombra de los sauces, bueno, bueno, bueno, ni los millonarios tienen un jacuzzi igual.

    Gozando a lo grande de las cálidas aguas del "Río Caliente". Foto: Ivanitza Alvarez.

    La familia Aviña, disfrutando a lo grande. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Jorge de Alba y Luis Pichardo, en amena charla dentro del jacuzzi. Foto: Ivanitza Álvarez.

    Regresamos pues al autobús y luego del cambio de ropa, todos relajaditos y muy contentos emprendimos el viaje de regreso, disfrutando del atardecer durante el trayecto, como un regalo adicional de ese día.

    Bello atardecer al regreso. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    Cuquio tiene de todo para pasar un viaje inolvidable: gastronomía, cultura, tradiciones, bellos lugares naturales, pero sobre todo, la escencia de un pueblo unido por la fé, que se toma de su pasado para vivir el presente y proyectar su futuro.


  5. SIERRA ALTA: LA MAGICA ARIDEZ DE UNA MONTAÑA PROHIBIDA…

    junio 10, 2011 by Vany Alvarez

    Sierra Alta. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Desde que regresamos de subir Sierra Alta me había resistido a escribir acerca de nuestra experiencia, la verdad no sabía cómo empezar… creo que no quería detallar algunos recuerdos que me inquietaron. Han pasado los días y comprendo que cualquier montaña me ha dejado mucho, la pregunta que ahora me hago es: y yo… ¿que le aporté a la montaña?. Humildemente relato esta crónica, pues ante la magnificencia, solo puedo describir mis vivencias, para aclarar que Sierra Alta, como todas las montañas, lleva en su nombre la grandeza que le corresponde.

    La emoción de subir una montaña por primera vez, para nosotros como guía y retaguardia, empieza desde mucho antes de subir. Miguel planea virtualmente el ascenso, para ser exactos, explora el camino desde su escritorio: hace mediciones, busca veredas, cañadas, ríos, torres de luz…, cualquier señal para ubicarse sirve. Por mi parte, hago la parte administrativa, agendando fechas y redactando para el programa, y llegado el día preparo triques e itacate y ¡vámonos!.

    A veces no alcanza el tiempo, dinero y esfuerzo para hecharse la caminada desde antes, así que es, digamos un “riesgo controlado” (en mi rancho le dicen de otro modo…), que lo explicamos amañadamente a los compañeros justo antes de subir, esto con el fin de que no se nos vayan a rajar; hasta el momento nadie se nos ha regresado, o sea que, o son muy masoquistas, o son muy… inocentes, jaja…, la verdad es que con agrado lo digo, la mayoría de los que nos siguen “aguantan vara” y lo disfrutan tanto como nosotros.

    Antes de arrancar, Miguel nos comenta que el tampoco conoce la montaña, pero que espera que todos logremos la cumbre. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Tomamos la carretera rumbo a Lagos de Moreno, hasta llegar a la terracería que nos llevaría a “La Comanja”, y luego de unos minutos, se acabó el veinte. Dejamos las camionetas encargadas en un rancho y a caminar. Eran alrededor de las 12 del día, ni una nube se asomaba por el cielo, la vegetación no prometía sombra pronto, el camino se veía más seco que lengua de loro, y yo reflexionaba: ¿qué hago aquí?. El intenso sol y la aridez del camino, fueron la constante en esta excursión, en contraste, las risas, chascarrillos, y pláticas de nada y de todo, hacían las amenidades del trayecto.

    Encontramos también algunas yucas. Foto: Ivanitza Álvarez.

    Luego de un rato de camino casi plano, empezó la ladera, y con ella la nopalera más larga que me ha tocado atravesar.

    Iniciando el camino de la nopalera.

    Flores de nopal. Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Ahora que si de ser optimistas se trata, diré que la gran variedad de especies que había, permitía olvidar un poco el polvo y el calor, mientras observábamos distintos tamaños, tonalidades de verde, formas de las pencas: con y sin tunas, luciendo lindas flores amarillas, algunas adornadas por abejas y hormigas bebiendo néctar…, en fin, o nos hacíamos el camino pesado sufriendo por la alta temperatura, o gozábamos a nuestro modo de la belleza del desértico paisaje, y creo que la mayoría optamos por lo segundo.

    Flor de nopal: alguno de los adornos que decoraban el paisaje. Cortesía: Luis Enrique Sánchez

    Vegetación de la sierra. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

    Sólo hubo un detalle dentro de la vegetación que si nos hizo ver nuestra suerte y fue la gran cantidad de arbustos de “uña de gato”, esta planta se llama así por los pares de espinas grandes, encorvadas que crecen a lo largo de la parra. Su nombre científico es Uncaria tomentosa, y yo diría que más bien es “tormentosa”  la molestia que te causa si te clava su aguijón, no por nada también es llamada “garra del diablo”. Miguel que iba haciendo punta, sufrió varios arañazos y se trajo como recuerdo algunas espinas clavadas que dos días después de la excursión aun emergían de su piel.

    Uña de gato, ¡aguas si te agarra!

    Después de sudar por cerca de una hora, con el sol casi todo el tiempo en el cenit, llegamos hasta una puerta de metal, que era la entrada a un área cercada por una malla alta que percibimos como impenetrable. Ahí arriba se encontraba la cumbre, ya casi la podíamos tocar, pero la emoción de llegar se ensombreció por la desagrable leyenda en la puerta que amenazaba con dejarnos abajo.

    Aun con esta advertencia el ánimo no decayó por completo. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Hubo opiniones a favor y en contra de pasarnos la advertencia por un recóndito lugar, pero Miguel nos dijo que era mejor no arriesgarnos y que subiríamos por el camino de los autos. Con tristeza vimos la cantidad de montañas que poco a poco están siendo inaccesibles para muchos. Refunfuñando unos y resignados todos, emprendimos la marcha en busca de otra forma de subir, por ahora quejarnos valía poco menos que un cacahuate.

    Retornamos pues hasta el camino empedrado de los autos, y pasamos por una nueva puerta abierta, luego de unos minutos vimos como Miguel y los que venían adelante con él, platicaban con una persona que venía bajando en una camioneta. Nos detuvimos un poco y no fue por pesimismo, pero después de ver la desencajada cara de Miguel, no esperábamos excelentes noticias. Le dijeron que esa era propiedad privada y nos invitaban amablemente a salir de ahí. Sin pensarlo, cuando menos acordamos ya estábamos consensando opiniones, y el mismo carácter guerrero que nos hace preferir subir cerros, que batir cazuelas, logró que Toña fuera a intentar convencer al dueño de la propiedad de que nos permitiera el acceso, así que entre ella y Miguel de nuevo le explicaron el motivo de nuestra presencia en ese lugar. Creo que el traer mujeres y los niños de Toña, además de convencerlo de que no traíamos armas, fue lo que nos valió para obtener 2 horas de permiso para subir y bajar. Fue muy amable de su parte permitirnos la entrada, comprendo que en estos tiempos es difícil confiar en alguien que no conoces, como para dejarlo tan fácil entrar a tus terrenos. Sin tiempo que perder, reanudamos la marcha sobre un terreno un poco más amable, con algunos árboles que con su sombra hacían las veces de un oasis en la deforestada montaña.

    La sombra de los árboles en una reducida zona de la montaña, fue suficiente para recuperar el aliento. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    La vegetación de Sierra Alta está conformada por pastizales, cactáceas, nopaleras, robles.

    Bella imágen del verde follaje contrastando con el azul del cielo. Cortesía. Luis Enrique Sánchez.

    Las flores de algunos magueyes rompían la estampa árida coloreando bellamente el paisaje.

    Quiote de maguey: majestuoso sobre la vereda. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    La última parte del ascenso fue más pedregosa e inclinada, por lo que tuvimos que ser más cuidadosos de no desprender alguna roca que pudiera caer sobre los compañeros de abajo.

    Sudando para llegar a la cumbre. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

    No todas las cumbres tienen tanta vegetación, ésta depende de muchos factores, como la altitud, latitud, clima y época del año, entre otros factores. En el caso de Sierra Alta, la cantidad de vegetación no es muy distinta al resto del cono de la montaña.

    Como en el cerro del calvario, tres quiotes asemejaban las tres cruces de la pasión. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.
    Y aunque no fue tan sencilla como la tabla del 1, admito que el esfuerzo mayor de esta montaña fue el clima, el polvo y las 2 tentativas de fracaso, ante las prohibiciones de sus dueños. A las 3:15 aproximadamente, el grito de “cumbre” nos convenció de que lo habíamos logrado, Sierra Alta por fin había sido pisada por nuestro querido grupo. Con satisfacción nos tomamos la obligada fotografía, de una montaña que quizá jamás volvamos a pisar.

    Cumbre de Sierra Alta.

    El descenso fue un poco más sencillo para casi todos, pues mi querido amigo Luis Enrique “contreras”, a quien presuntamente le sobraba galleta, prefirió tomar una vereda que a su ver era más directa, aunque para su sorpresa, esta se encontraba tan llena de las temidas “uñas de gato” que bajó como santo cristo, pero con la sonrisa que lo caracteriza y admitiendo: “ya no lo vuelvo a hacer…”.
    En pleno descenso. Foto: Ivanitza Alvarez.
    Por el camino encontramos vestigios de lo que fue una zona minera.

    Casi devorado por la vegetación, vimos construcciones antiguas, al parecer de una zona minera. Foto: Ivanitza Alvarez.

     

    Llegamos por fin a las camionetas, y después de desempolvarnos un poco emprendimos nuestro regreso a Guadalajara, felices como siempre de anotarnos una cumbre más.
    Sé que no todo fue perfecto, todos tenemos el derecho de defender nuestras pertenencias y no juzgo a quien, luego supimos, era el dueño de toda la serranía.
     
    Ahora, cierro estas relexiones con gran entusiasmo, lo que le dejé a la montaña es mi gratitud, pues fue, como todas, el gran punto de encuentro con mis debilidades, mis fortalezas, mis amigos, mi pasión por el montañismo … y me llevo conmigo las sonrisas:
     

    Juan Tizcareño: contento después de hacer cumbre. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    … la convivencia y la amistad:
     

    Maruca y Martha, compartiendo en el desayuno. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    … el sudor y la satisfacción:
     

    Rosendo, Arturo y Juan Carlos: compartiendo la afición. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

     
    … la merecida “chela” con mis cuates:

    "Arreglando el mundo", después de bajar. Cortesía: María de los Ángeles González González.

     … los hermosos paisajes:

    Bajando de la cumbre. Foto: Ivanitza Alvarez.

    Paisaje de regreso. Foto: Ivanitza Alvarez.

    … los detalles adicionales:

    Interior de una hacienda, en el camino a Comanja. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    Y gracias a mis compañeros, que multiplican la emoción de mi encuentro con las montañas: Maruca, Francis, Martha, Luis Enrique, Juan Carlos, Toña, Juan, Arturo, Jorge, José, Rosendo, los pequeños Paula y Toño , y por supuesto mi amado Miguel.
    ¡Nos vemos en Cerro Viejo!

  6. CUAUTLA: LO QUE RENTON SE LLEVO…

    mayo 22, 2011 by Vany Alvarez

    Arcos que dan la bienvenida al municipio. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    Pensar en Cuautla y en especial, en la zona conocida como “Los Tayalots de las Águilas”, me trae emociones encontradas. Hace apenas 19 años que acampé por primera vez, y fué en este lugar. En el Colli se realiza esta excursión desde hace tiempo y la segunda o tercera vez que fui me propusieron coordinar junto con mi hermana Techy, la práctica de rappel en la gran roca “volada”, característica de la última zona de este lugar.

    Haciendo rappel hace muchos años, en "Las Águilas" (bajada en "Cristo invertido", un descenso clásico de exhibición).

    Haciendo rappel hace muchos años, en "Las Águilas" (bajada en "Cristo invertido", un descenso clásico de exhibición). Cortesía: Felipe Alvarez González (1993).

    Mi hermana Techy, bajando con otra compañera en rappel.

    Mi hermana Techy, bajando con otra compañera en rappel. Cortesía: Felipe Alvarez González (1993).

    Me gusta recordar la cantidad de compañeros que hicimos descender por ahí, vienen a mi mente imágenes de sus caras emocionadas, sus manos sudorosas, sus voces quebradas por el temor, y la satisfacción de que lo hayan logrado. Solo son unos 5 metros de altura, pero suficientes para descargar la adrenalina de quien tiene esta experiencia por primera vez.

    Hace 11 años que fui por última vez, en esa ocasión me fracturé un tobillo haciendo un rappel de frente, a unos metros del suelo, con mi papá dándome seguridad abajo. Mis alumnos de primeros auxilios en ese tiempo fueron los encargados de bajarme, y como instructor esta era “la prueba de fuego”, pues ellos debían poner en práctica real las técnicas que yo misma les había enseñado: inmovilización de fracturas, improvisación de camillas, transporte de lesionados en la montaña… creo que nos fue bien a todos, aunque yo recibí atención médica unas 10 horas después del accidente y al final terminó con 2 cirugías de peroné y una cicatriz que ahora muestro como “trofeo de roca”, jaja.

    Este domingo, en pleno día del maestro, tocó visitar Cuautla, dentro de nuestro proyecto para conocer los 126 municipios de Jalisco. Unas semanas antes contacté a Gabriela Vaca, quien trabaja dentro de la presidencia municipal. Ella fué muy amable desde nuestra primera llamada y dentro del itinerario propuesto, obviamente se encontraba visitar la zona arqueológica “Las Águilas”, pues representa de tal forma al municipio, que hasta se encuentra dentro de su escudo de armas.

    Escudo de armas de Cuautla: la construcción pétrea en el cuartel diestro inferior, alude a la zona arqueológica “Las Águilas” que es una de las principales atracciones que el municipio ofrece a sus visitantes.

    Escudo de armas de Cuautla: la construcción pétrea en el cuartel diestro inferior, alude a la zona arqueológica “Las Águilas” que es una de las principales atracciones que el municipio ofrece a sus visitantes.

    Nos encontramos con Gaby y su compañero Ray en la plaza principal, ella subió al camión donde nos dió unas palabras de bienvenida muy cálidas, antes de dirigirnos al primer punto del itinerario: “Las Águilas”.

    Zona arqueológica "Las Águilas". Cortesía: María Luisa Márquez Araiza.

    Este lugar está a tan solo 4 km al sureste de Cuautla, el autobús nos dejó en una terracería y desde aquí caminamos aproximadamente unos 30 minutos cuesta arriba por una pendiente de tierra sobre una elevación que forma parte de una pequeña cordillera separada de las montañas, hasta llegar a un andador adoquinado que para mi era nuevo, pues antes subíamos por una veredita hasta arriba.

    Andador de Las Águilas. Foto: Ivanitza Álvarez.

     

    Fauna de Cuautla. Cortesía: Norma Vargas Guzmán.

    Como muchas zonas arqueológicas, en este lugar se atiborra de turistas con distintos fines, sobre todo el de apreciar los equinoccios de primavera y otoño y los solsticios de verano e invierno. 

    Perfiles que parecen humanos, en las rocas. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

    Gaby, quien es la síndico, me comentó que el municipio tuvo la administración de esta zona hace unos 2 o 3 años y fue entonces cuando convencieron a un ejidatario para que les diera permiso de construir el andador, los baños, una oficina-recepción, y dos pequeñas “casitas” como lugares de descanso en la parte alta.

    Una vez que pasó la euforia del solsticio, los ejidatarios (que casi todos son personas mayores), decidieron volver a tomar el control de la zona, y como ocurre en todo el país desde hace décadas: “entre ejidatarios y líderes sindicales te veas…”,  estos grupos de poder operan con toda libertad bajo el auspicio de “los usos y costumbres”. Empezaron a restringir la entrada a los turistas, y desde entonces ya no tiene mantenimiento ninguna de las instalaciones que construyeron: baños y oficina ya no funcionan, y como dijo don Teofilito: “ni funcionarán…”.

    En estos dos años y medio de caminar por Jalisco, he aprendido que no es lo mismo ver que conocer. Fui muchas veces a este lugar y solo tenia una minúscula parte de la información de lo que representa esta zona arqueológica, patrimonio cultural de Cuautla, de Jalisco y de México.

    Formas caprichosas en las rocas. Cortesía: María de los Ángeles González González.

     

    En la cumbre de Las Águilas, encontramos alineadas tres rocas monumentales de forma alargada que de acuerdo con nuestros guías, fueron colocadas por culturas prehispánicas para medir el tiempo. Desde aquí, la vista domina el horizonte hacia el Oriente y el Poniente, marcado por una secuencia de montañas; el valle a los pies de la cordillera, donde se encuentra Cuautla; los plantíos azules de agave y, arriba, la cavidad del cielo.

    Panorámica desde la parte alta de Las Águilas. Foto: Ivanitza Álvarez.

    Las tres rocas son de cuatro y cinco metros de altura, también hay diversas piedras a nivel del suelo, con orificios que parecieran estar tallados por la mano del hombre, a manera de relojes de Sol para marcar el tiempo o de cuencos para detener el agua.

    Principales monolitos de Las Águilas. Cortesía: Ezequiel Almaráz Guzmán.

     
     Los tres monolitos principales, que parecen pilares con una apertura relativa entre ellas, dan lugar a una especie de mira. La tradición oral dice que durante los cambios de estación el Sol se asoma por la hendidura que se forma entre las tres rocas, y entonces iluminaba a una cuarta piedra que se encontraba más atrás, a nivel del suelo: la “piedra coronada”. Muchos tuvimos la suerte de conocer esta piedra en su sitio, pero en 2009  fue objeto de un acto vandálico en la cual la derribaron y hasta el momento no se ha podido regresar a su lugar, Gaby nos comentó que se están haciendo las gestiones necesarias para contar con la maquinaria adecuada y así evitar destruir el camino adoquinado, pero desde entonces han estado abiertos a muchas ideas para volverla a subir, de grupos que como el nuestro, solo “estamos buenos para opinar”, ja, ja.
     
     Nuestros guías nos dieron la explicación del lugar, en el cual se distinguen tres secciones: el centro astronómico (también llamado observatorio), un centro de magia y un centro religioso. El observatorio se encuentra en la parte más elevada, en el punto medio de la cordillera.
     

    Una bella formación rocosa. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

     

    Caminando unos metros hacia el Sur la mirada alcanza el centro de magia: multitud de rocas de forma similar a los tres pilares del observatorio y que se abren paso hacia el cielo entre las ramas secas y pelonas de los cientos de árboles que las rodean. Se trata de la parte más extensa del terreno conocido como cerro El Molino.

    ¿Crees en los duendes?..., aquí hay uno, que por cierto ve con malos ojos a nuestra compañera Martha. Ingenio artístico: Luis Enrique Sánchez.

    Mirando desde el observatorio, la lejanía las hace parecer una ciudad de fantasía construida para una cinta de ciencia ficción. Y en efecto, nos dijeron que a cierta hora y cuando uno lleva la disposición y conciencia de percepción, se abre una puerta a otra dimensión, que da entrada a seres de fantasía, como hadas, elfos, trolls y duendes.

    "La casa de los duendes". Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

    Zona de magia. Cortesía: María de los Ángeles González González.

    La foto de grupo nos la tomamos justo en la “piedra volada”, donde hace años hacíamos prácticas de rappel, luego nos regresamos, pasando de nuevo por el centro astronómico, rumbo al Norte, donde está el centro religioso. Aquí se encuentran enterradas construcciones de forma circular que pudieran ser prehispánicas, así como rocas que tienen petrograbados sólo visibles cuando el Sol les pega de forma perpendicular a través del fenómeno de luz y sombra. 
     

    Junto a nuestros anfitriones, en la zona de magia. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

     

    Al respecto, Gaby nos comentó que durante la época prehispánica la región fue habitada por grupos de migrantes de ascendencia náhuatl: principalmente chichimecas, así como cocas y caxcanes. Destacó que si bien el sitio no tiene el espacio suficiente para haber sido sede de algún asentamiento de carácter habitacional, el hecho de estar próximo a valles agrícolas muy ricos deja la posibilidad de que los pobladores de la región subieran a la cima de la cordillera a practicar ceremonias religiosas.

    Al fondo el centro religioso. Cortesía: Andrés Pérez Ramírez.

    Después de tomar muchas fotos, empezamos el descenso hasta el camión, ya era hora de comer, lo cual hicimos en la casa de la cultura. Degustamos uno de los platillos típicos de Cuautla: tostadas raspadas, con un rico guiso de pollo, que fueron elaboradas por los papás de Gaby, y de postre unos deliciosos dulces de coco que realmente recomiendo cuando vayan a este bonito lugar (marca “la vaquita feliz”).

    Comiendo unas deliciosas tostadas en la casa de la cultura. Cortesía: Gabriela Vaca.

    Conocimos la presidencia municipal, con su mural de expresidentes donde orgullosamente figuran 2 mujeres. Aquí Gaby nos comentó que Cuautla, dentro del programa de “Ciudades Hermanas”, tiene su hermanamiento con Renton, Washington, debido a que la mayor parte de sus pobladores, han emigrado a esta ciudad en Estados Unidos. Y vaya que la migración ha dejado a este pueblo como fantasma, nunca nos había tocado un municipio tan despoblado, nos llamó mucho la atención que además de nosotros, prácticamente no había nadie en las calles, no había niños jugando, ni señoras platicando, en Cuautla no había nadie.

    Detalle de una hacienda abandonada, de más de 100 años de antigüedad. Cortesía: Luis Enrique Sánchez.

    Lo segundo que llamó mucho nuestra atención es la gran cantidad de casas de tipo residencial que hay en Cuautla, pertenecientes a “los hijos ausentes” que solo las habitan cuando vienen de vacaciones de la unión americana, en busca de la tranquilidad que les brinda su terruño.

    Conocimos también su templo consagrado a Santiago apóstol, de estilo colonial, luego fuimos a comprar unos ricos quesos de mesa, antes de despedirnos de nuestros queridos anfitriones.

    Templo de Santiago Apóstol. Cortesía: Andrés Pérez Ramírez.

    Interior del templo. Cortesía: Citlalli Alonso.

    Jalisco me sigue sorprendiendo, ningun municipio es igual a otro, Cuautla ocupa el penúltimo lugar en densidad de población con solo 1200 habitantes, y aunque los cuautlenses están ausentes, su escencia se siente en sus calles, en su plaza… en el aire que se respira en este tradicional lugar.

    Plaza de Cuautla. Cortesía: María Luisa Márquez Araiza.


  7. Oaxaca: pinceladas del paraíso

    mayo 4, 2011 by Vany Alvarez

    Hace unos 6 años que Miguel realiza dentro del Grupo Montañista Colli el proyecto “32 cumbres mexicanas”, en el cual pretende encumbrar la montaña más alta de cada uno de los estados de la república mexicana. En esta ocasión, el grupo que lo acompañó iba por la cumbre oaxaqueña, la 13° del proyecto: el “Cerro Nube” (con 3720 msnm).

    Serranía oaxaqueña donde se encuentra Cerro Nube

    En ese proyecto el grupo es pequeño, el motivo principal es el tiempo y costo para desplazarse. Por esta razón, decidí apoyar a mi querido esposo y organizar paralelamente una visita turística a Oaxaca, para tener un grupo mayor de participantes y así bajar los costos de transportación.

    Salimos la noche del miércoles 20 de abril, y luego de 14 horas de camino llegamos por fin a la capital oaxaqueña, nos instalamos en el Hotel Nacional, justo frente al mercado 20 de noviembre, que recomiendo cuando vas en plan económico, las habitaciones son pequeñas, pero cuenta con personal profesional que brinda un excelente servicio. La ubicación es perfecta, pues queda a unas cuadras del centro histórico, al cual llegas a pie rápidamente. El grupo de montaña se separó de nosotros en este momento, luego de abordar una camioneta que Miguel había rentado previamente.

    El jueves, después de instalarnos en el hotel a eso de las 6 de la tarde, nos reunimos para realizar un pequeño recorrido por las principales edificaciones de la capital, contratamos una guía que en una hora nos dió la primera probadita de Oaxaca para que luego, cada quien visitara por su cuenta lo que mas le interesara. Entre otros sitios de interés, conocimos los mercados 2o de noviembre y Juárez, la parroquia de San Juan de Dios, el precioso zócalo, la catedral y muchos más edificios históricos, hasta llegar a la basílica de Nuestra Señora de la Soledad.

    La catedral de Oaxaca se encuentra ubicada en el costado norte de la Plaza de la Constitución (zócalo)

    Para la mayoría no representó mucho interés el contratar los servicios turísticos de un guía, por lo que decidí movernos en lo sucesivo por nuestra cuenta. Haciendo uso de la información que previamente ya había investigado de los atractivos cercanos a la capital, planeé la logística de nuestro viaje junto con nuestro chofer y amigo Javier Jaramillo y la invaluable ayuda del personal del Hotel Nacional, quien me proporcionó mapas, revistas y demás información para organizar nuestro propio itinerario.

    El viernes la reunión fue temprano, pues había muchos lugares que visitar. El primer punto fue Santa María del Tule, con su majestuoso árbol, récord guiness del tronco más grueso del mundo. Creo que la mayoría ya lo conoce por fotografías, pero estar frente a él por primera vez es como arrancarle un suspiro al alma, y te emocionas con la misma intensidad de un chiquillo. Es padre encontrar usando la imaginación, la inmensa cantidad de figuras que se forman entre los nudos y ramas del tronco, y me gustó mucho escuchar a una pequeña de unos 10 años de edad, que con gran habilidad y usando solo el reflejo de un espejito como “apuntador”, señalaba a los turistas: el pulpo saliendo del agua, el Cristo invertido, Thalía rascandose una pompi, la cabeza del león, la ardilla, el elefante, el cocodrilo, el venado, el pez, la casa de los duendes y muchísimas más.

    Placa al pie del árbol del Tule que enuncia sus características

    El monumental árbol del Tule

    Una cabeza de león, es una de las muchas figuras que usando la imaginación se pueden ver en el tronco del árbol del Tule

    Luego de las decenas de fotografías al “bonsai”, nos fuimos al mercado a desayunar unas ricas quesadillas de flor de calabaza, aunque previamente por recomendación de un comensal y ”disque para hacer mejor digestión”, nos aventamos un rico mezcal de gusano, ni modo pues:  ”al lugar que fueres, haz lo que vieres…”.

    Nuestro siguiente punto fue Teotitlán del Valle, y no pude evitar recordar la canción de Luis Miguel de nombre: “México en la piel”, que en dos de sus estrofas dice:

    Como el buen tequila de esta tierra
    O como un amigo de Yucatan
    Y en Aguascaliente deshilados
    O una lana tejida en Teotitlan

    Asi se siente Mexico, asi se siente Mexico,
    Asi como unos labios por la piel
    Asi te envuelve Mexico, asi te sabe Mexico
    Y asi se lleva Mexico en la piel

    Ahhh, y si que ¡en Oaxaca se siente que uno está en México!. En Teotitlán la cultura es un mosaico colorido de texturas, donde los textiles que ahí elaboran son verdaderas obras de arte, de manos de familias que por generaciones se han dedicado a la elaboración de bolsas, tapetes, colchas, adornos, etc., utilizando lana y algunos otros materiales.

    Entramos a una casa-taller-tienda donde conocimos el proceso de elaboración de estas piezas, desde el teñido hasta lograr las bellezas que exponen las distintas tiendas del lugar. Estos magos del telar, utilizan los mismos tintes naturales del México prehispánico para teñir los hilos, como la grana cochinilla (un insecto parásito del nopal) que produce el color rojo carmín y el índigo (extraído de plantas del género indigofera) que produce el color azul. Estos son triturados en un metate para extraer el colorante de su interior y disueltos para proceder al teñido de la lana. Posteriormente observamos el proceso de elaboración de las piezas en el telar, que dependiendo del tamaño y la complejidad que tenga, puede llevarles hasta 3 meses una sola de ellas, con un costo de varios miles de pesos (las piezas mas elaboradas).

    Amablemente nos explicaron el proceso de elaboración de los colorantes utilizados en el teñido de lana, como la grana conchinilla que da el color rojo

    Elaborar estas piezas en los telares, es una labor ardua que requiere de muchos días de trabajo.

     

    Me convencí que nadie puede valorar lo que no conoce, asi que después de comprender que elaborar cada una de estas piezas representa horas de arduo trabajo, ninguno de nosotros se atrevió a regatear ni un centavo al precio que cada comerciante ponía a sus productos. Rebozos, tapetes, colchas, bolsas, de todo compramos, con el único freno que nos ponía el bolsillo, que aun le faltaba mucho por “desembuchar”.

    Las artesanías elaboradas con lana en Teotitlán tienen un colorido excepcional

    Una de las tiendas de Teotitlán, exhibiendo tapetes y otras bellezas elaboradas en lana

    Continuamos nuestro recorrido hasta llegar a San Pablo Villa de Mitla, donde visitamos la zona arqueológica de Mitla (lugar de muertos), principal centro ceremonial después de Monte Albán. El mayor atractivo de este lugar es la variada ornamentación de sus edificios, lograda mediante el sistema de grecas que la distingue de las del resto del país.

    Existen muchos tipos de grecas en las diferentes edificaciones de Mitla

    Zona arqueológica de Mitla

    Gran parte de sus habitantes se dedican a la elaboración y venta de ropa típica hecha con telares de lanzadera y pedal; el bordado de hamacas, sarapes, tapetes, jorongos, manteles tejidos a mano; gran variedad de collares y pulseras, gargantillas de materiales naturales y figuras moldeadas de piedra.., en fin, de nuevo el límite es nuestra cartera.
    El siguiente atractivo en nuestro itinerario eran las cascadas petrificadas de “Hierve el agua”; esto fue un reto para mi, pues ya sabía del conflicto ejidatario entre las comunidades de San Lorenzo Albarradas y San Isidro Roaguia, que tanto turismo han alejado de esta bellísima zona. Antes de arriesgar a mi grupo, ya había indagado acerca de la seguridad de este lugar y al parecer no había problema en esta ocasión, por lo que contraté dos camionetas a las afueras de Mitla que nos llevaron hasta allá. 
    Estos vehículos con aspecto de cacharros, son conducidos para mi gusto a gran velocidad, tomando en cuenta que la terracería no es muy buena, que es un camino sinuoso y lleno de barrancas de considerable profundidad, pero les aseguro que la batida de montaña rusa y el aspecto de polvorón que nos provocaron los 45 minutos que duró el trayecto con hermosas vistas, valieron la pena al llegar a Hierve el agua.

    Escapo floral de maguey, a la vera del camino a Hierve el agua

    Paisaje rumbo a las cascadas petrificadas

    Todo el proceso de petrificación tiene lugar aquí, en estos lugares en que brota el agua que parece que hierve aunque no es así, la temperatura es más bien fría, pero la acción es la que da el nombre al lugar.

    Manantial donde parece que "hierve el agua"

    Aqui se encuentran dos impresionantes cascadas petrificadas, formadas desde hace miles de años, por el escurrimiento de agua carbonatada. Desde los manantiales, el agua desciende por agrestes acantilados de más de 50 metros de altura.

    Una de las impresionantes cascadas petrificadas

    En esta cascada se aprecian los canales prehispánicos utilizados como sistemas de riego

    Hierve el Agua ha sido reconocido como un probable lugar sagrado de los antiguos zapotecas, que fue situado aquí debido quizá a sus grandes contrastes naturales, pues está en el corazón de una abrupta sierra que durante el estiaje se caracteriza por su extrema aridez. Aquí se han dado cita numerosos arqueólogos, biólogos y geólogos, por tratarse de un sitio donde se construyó hace más de 2,500años un complejo sistema de riego del cual aún existen importantes vestigios como el que se muestra en la siguiente fotografía:

    Canales prehispánicos que eran utilizados como sistemas de riego

    Desafortunadamente esta zona arqueológica no se encuentra bien protegida y los canales son pisados frecuentemente por vistantes del lugar a pesar de los avisos que recomiendan cuidarlos.

    Después de recetarnos unas ricas memelitas de frijoles con queso y de comprar los obligados recuerditos, nos dirigimos hacia una destilería de mezcal, bebida típica oaxaqueña cuya degustación por supuesto, no podía faltar. A través de nuestros viajes por los municipios de Jalisco nos ha tocado conocer muchas destilerías de tequila, y en lo personal nunca me había tocado ver una donde todavía realizan el proceso en forma totalmente artesanal, desde la molienda de las piñas de agave, con rueda de piedra y caballo (que siempre me habían dicho que ya eran piezas de museo), hasta la condensación del destilado.

    En la destilería de mezcal que conocimos, la molienda aun se realiza como en antaño

    Y por fin la anhelada degustación : ¡salucita....!

     

    Probamos diferentes tipos de mezcal: reposado, añejo, con pechuga, con gusano…, y además incrementamos nuestro acervo cultural, pues nos hicieron memorizar entre otros, el famoso dicho oaxaqueño que mas o menos dice: ”para todo mal, mezcal, para todo bien, también”, y: “si no hay remedio, litro y medio”. .., sin faltar la famosa “sal de gusanito” que es riquísima, sobre todo cuando te quitas el glamour y le entras con los dedos. Comprendí que este no es el postulado mentiroso de una panacea, sino la justa reivindicación de una bebida que lo mismo cura una indigestión por exceso de grasas, una reuma, una depresión o una cruda, que sirve de vehículo espiritual en ritos religiosos, conjuras y sanaciones mágicas, de estimulante sexual y aun de alucinógeno cuando se le toma sin medida.

    Este viernes estuvo lleno de actividad, y el sábado no sería la excepción. El grupo de montaña, tras un intento fallido de lograr la cumbre de Cerro Nube (conflictos por los usos y costumbres del lugar, existe una crónica de esto), se integró con nosotros para seguir haciendo turismo. Cité al grupo a las 7:30 de la mañana, quería exprimir nuestro último día hasta la última gota.

    Llegamos a Monte Albán por ahí de las 8:15, y nos tocó ser casi de los primeros en llegar, así que sin tanto sol y sin gente, la zona arqueológica típica de Oaxaca estaba sumamente disfrutable. Cada quien anduvo por su lado, en estos lugares es preferible, ya que no todos tienen la misma condición para andar trepando por doquier. Nos dimos vuelo sacando fotos, a mi me encantó la limpieza extrema del lugar y el estado de conservación de los edificios, aunque a decir verdad, aun cuando me encanta subirme a todas esas magnas edificaciones, sé que no es lo mejor, cuando de preservar se trata.

    En el campo de juego de pelota mesoamericano

    Edificios G, H, I de Monte Albán

    Edificios M y O y templo o galería de los danzantes

    Plataforma norte

    Edificios IV y N

    El Museo de Sitio de Monte Albán resguarda parte de la colección de Estelas Grabadas halladas en la zona arqueológica, que muestran el desarrollo del sistema de escritura durante las cuatro fases de ocupación zapoteca de este sitio arqueológico (500 a.C.- 800 d.C.).

    Estela hallada en la zona arqueológica, exhibida en el museo de sitio de Monte Albán

    Después de disfrutar plenamente esta mágica zona arqueológica, nos dirigimos a San Antonio Arrazola, en este lugar el ingenio de los artesanos se plasma en la madera de copal, para crear una zoología fantástica, los “alebrijes” (palabra en caló  o lenguaje gitano adoptado que quiere decir “cosa enredada difícil” y de tipo confuso o fantástico) que se exhiben y venden en las propias casas de los artesanos. De hecho, para nuestra buena suerte, había una exposición montada en la plaza principal y nos tocó ver muchas piezas personalizadas con los nombres de los artistas.

    Exposición de alebrijes

    Después de comer en Arrazola y disfrutar de esta colorida y fantástica muestra artesanal, siguiendo con este rubro, nos dirigimos a San Bartolo Coyotepec, la tierra del barro negro. Este lugar es uno de los más reconocidos a nivel mundial por la elaboración de esta artesanía, la cual es muy económica, por lo que pudimos comprar varias piezas de este precioso material. Así pues, ya con la cartera y los monederos saqueados, nos retiramos muy contentos con nuestros cantaritos, virgencitas, angelitos, alhajeros, osos, águilas, peces y demás figuras negritas.

    Artesanías de barro negro en Coyotepec

    Luego de refrescarnos en un puesto con sandías, cocos, piñas y otras frutas tropicales, nos dimos prisa para regresar a Oaxaca; al llegar dimos la tarde libre para turistear. 

    Había tenido el disfrute pero también la tensión del grupo de turismo estos días y ya era hora de que me diera un gusto personal, algo de lo que me había llevado a poner esta excursión: Santo Domigo. Así pues, en cuanto me vi libre de mi cargo de guía, me fui corriendito con mi familia en busca de ese templo, pues ya eran cerca de las 4 de la tarde y lo cerraban a las 6:15. Sugerí al grupo conocer este lugar y prácticamente nos encontramos a la mayoría en Santo Domingo.

    El hotel se encontraba a unas cuadras del zócalo, por lo que aprovechamos para tomar las calles principales, admirando la preciosa arquitectura de la capital. Este recorrido lo hicimos por el corredor turístico, en él hay un gran tianguis de artesanías que vale la pena disfrutar.

    Hermoso kiosko, en el corazón del centro histórico

    Instituto de ciencias

    El templo de Santo Domingo De Guzmán es un ejemplo de la arquitectura barroca. En una sala del convento, se exhiben las distintas etapas que tuvo su construcción,  los primeros proyectos de su edificación datan del año 1551, en que el Ayuntamiento de la Antequera de Oaxaca cedió a la Orden Dominica un total de veinticuatro lotes para la construcción de un convento en la ciudad. Sin embargo, no fue hasta el año 1608 en que el conjunto conventual de Santo Domingo fue inaugurado, aun sin concluir.

    Con mi familia, atrás: Santo Domingo

     

    A lo largo de su historia, el Templo de santo Domingo ha sido escenario de varios sucesos importantes en la historia de México: fue convertido en bodega militar, en establo, cerrado al culto católico en tiempos del laicismo jacobino de los gobiernos emanados de la Guerra de Reforma, y luego devuelto nuevamente a la Iglesia por acuerdo de Porfirio Díaz.

    La sensación que tuve al entrar al templo fué de un profundo asombro: jamás había visto el estilo barroco en toda su expresión: no había un centímetro dentro y fuera que no estuviera ornamentado a saciedad, techos, paredes, columnas, altares, todo tenía adornos y más adornos.

    Detalle del techo del templo de Santo Domingo

    El coro

    Otro de los retablos en Santo Domingo

    Anexo al templo, el exconvento de Santo Domingo de Guzmán, es quizá, la construcción virreinal en pie más grande de México y probablemente de toda América, debido a su monumentalidad, su valor artístico y el papel que desempeñó como centro de evangelización y de promoción cultural para el territorio de lo que es actualmente el Estado de Oaxaca.

    Interior del exconvento de Santo Domingo

    Corredor del exconvento

    Preciosa fuente en el centro del patio

    En la planta alta se sitúa el Museo de las Culturas de Oaxaca, a través de un novedoso lenguaje museográfico y a lo largo de 14 salas de exposiciones permanentes y 13 salas temáticas, se proporciona a los visitantes un amplio panorama del devenir histórico en la entidad. No tuvimos la oportunidad de conocer todas las salas, el tiempo que teníamos era muy recortado y ya estaban empezando a cerrar. Este recinto requiere de todo un día cuando menos para alcanzar a recorrerlo en su totalidad.

    El siguiente espacio cultural de este complejo, y que tampoco pudimos ver, es el Jardín Histórico Etnobotánico de Oaxaca, cuyo objetivo es dar a conocer la abundancia y las peculiaridades de la flora del Estado, los cultivos tradicionales, y rescatar el conocimiento que los pueblos indígenas de Oaxaca poseen acerca de la flora de su región.

    Vista del jardín etnobotánico desde la planta alta del museo

    Otra vista del jardín

    Aún emocionados tuvimos que dejar, muy a nuestro pesar, este bello lugar para dirigirnos de nuevo al zócalo, pues aún no habíamos entrado a la catedral.

    Altar principal de la catedral

    Luego de hacer esta visita, nos asombró ver el colorido que había en el centro histórico: vendedores de globos, comida, mimos, música de marimba…, en fin, todo un agasajo a los 5 sentidos.

    Y como todo lo que empieza tiene que terminar, la reunión al día siguiente fue muy tempranito, a las 5:00 de la mañana ya estábamos todos con todo y triques, listos para abordar el regreso a Guadalajara. Llegamos de nuevo al parque cerca de las 9 de la noche, todos felices, gastados, pero contentos.

    El próximo año estamos puestos para regresar a tan paradisiaco estado, el grupo de montaña intentará de nuevo la cumbre bajo otras condiciones en espera de lograrla por fin, el grupo de turismo vuelve ahora para tocar la región de los valles centrales, planearemos la “ruta de los dominicos”, para visitar San José El Mogote, Villa de Etla, Yanhuitlán, San Pedro y San Pablo Teposcolula, Villa de Tamazulapan…, en fin, Oaxaca, como México está: “para chuparse los dedos…”.


  8. CUAUTITLAN: UN MUNICIPIO EJEMPLAR

    abril 27, 2011 by Vany Alvarez

    Desde el 2009 que iniciamos con este proyecto me pareció interesante darme cuenta de la cantidad de municipios que no conocía ni siquiera por su nombre, uno de ellos era Cuautitlán de García Barragán. El pasado 9 y 10 de abril visitamos éste, que es el municipio número 28. Innumerables imágenes llegan a mi mente de lo vivido en este bello lugar: enfrente mi laptop, a mi lado, una buena taza de café de mojote de Cuzalapa, nada mas inspirador que beberme un producto cuautitlense para hablar de Cuautitlán.

    Mi primer contacto fue el profesor José Larios y Lorena Castillo, quienes me armaron un itinerario que parecía difícil de cubrir por la gran cantidad de actividades propuestas, mismas que incluían desplazarnos a varias delegaciones municipales. Sin pensarlo dos veces, acepté el recorrido sabiendo que esto implicaba irnos en un vehículo que pudiera entrar por terracerías; por azares del destino todo se acomodó para que así fuera, ya que el grupo que se armó para esta salida fue muy pequeño y así estuvo muy bien, pues la experiencia con un grupo numeroso hubiera sido totalmente distinta.

    Salimos de Guadalajara a las 11 de la noche en nuestra guerrera “Urvan” que tanto nos ha paseado, el grupo: 9 adultos y 3 niños que dispuestos a conocer este lejano municipio y apretujados en su interior viajamos durante toda la noche. Llegamos por ahi de las 5:30 de la mañana al hotel Plaza, ubicado en el centro de Cuautitlán, Lorena nos había citado a las 7 para iniciar el recorrido, una pestañita y vámonos a comenzar.

    Conboy que nos guió durante el recorrido por Cuautitlán.

    Conboy que nos guió durante el recorrido por Cuautitlán.

    En la camioneta que nos guiaba, venían varias personas que trabajan en el municipio, y hasta el sacerdote de Telcruz, nunca nos había recibido una comitiva tan grande, esto hizo que desde el inicio nos sintiéramos muy bienvenidos. Luego de casi 2 horas de terracería llegamos al primer punto del itinerario: el albergue escolar indígena de Telcruz, una comunidad indígena enclavada en lo hondo de la sierra de Manantlán, que la rodea en sus cuatro puntos cardinales. Es una tierra de tradición y cultura, donde las costumbres milenarias se siguen conservando, para dar historia a las nuevas generaciones.

    Este albergue fue construido mediante un convenio firmado entre la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Gobierno Estatal.

    En este lugar, jóvenes indígenas tienen la oportunidad de cambiar su destino y transformarlo mediante los estudios de

    Dormitorio de mujeres en el albergue escolar indigena de Telcruz

    Dormitorio de mujeres en el albergue escolar indigena de Telcruz

     secundaria y preparatoria. Para mi gran sorpresa, Alejandro, el profesor encargado del albergue, nos comentó que el número de mujeres supera al de los hombres, rompiendo así mis esquemas mentales del machismo que prevalece en nuestro país. En este lugar existe salón de cómputo, comedor, dormitorios y áreas de esparcimiento muy bien conservadas y aptas para el desarrollo de los estudiantes.

    El comedor del albergue es un lugar muy agradable

    El comedor del albergue es un lugar muy agradable

     

    Petroglifo que da su nombre a la comunidad de Telcruz

     

    Luego del recorrido, nos deleitaron con un riquísimo desayuno que elaboraron para nosotros jovencitas del albergue apoyadas por Lorena. Después del desayuno, fuimos a conocer el petroglifo que da lugar al nombre de la comunidad, que es una cruz y otros símbolos inscritos en la superficie de una gran roca, mismos que por desgracia no se encuentra en las mejores condiciones de resguardo, dada la importancia de su significado.

    El padre Oscar nos dio una genial explicación en esta comunidad.

     

    Luego nos llevaron a conocer el templo, donde el padre Oscar Tapia nos dejó verdaderamente boquiabiertos, pues magistralmente nos narró con lujo de detalles todas las costumbres y tradiciones indígenas que ahí se practican y en las que el participa activamente desde hace 6 años, dando ejemplo de congruencia con su vocación, al integrarse con todo respeto a los rituales que se llevan a cabo en diferentes festividades durante el año, lo cual le ha valido el cariño de su comunidad, pues se ha interesado tan profundamente, que ha dedicado muchas horas a la investigación y documentación de estas costumbres, tanto en imágenes como en texto, ojalá pronto pueda publicar este tesoro cultural de Cuautitlán.

    Petroglifos de las zorras

    Continuamos nuestro recorrido hasta la comunidad de “Las zorras” para recibir una charla acerca de las “piedras zorras”. Nuestros queridos guías no dejaban de sorprendernos, ya que supimos que previamente habían ido a limpiar cada una de las piedras y remarcaron un poco con tiza las figuras, con el fin de que las pudiéramos apreciar mejor. Este arte rupestre, contiene grabado y relieve de zorras y otros símbolos presuntamente representando al agua, las figuras están muy bien conservadas, lamentablemente una roca fue girada en la construcción de un camino, tapando con esto el petroglifo que contenía, así que al igual que los petroglifos de Telcruz, y como ocurre en muchos lugares del planeta, se están perdiendo estos recursos culturales “no renovables”.

    Uno de los varios petroglifos de la comunidad "Las zorras"

    Seguimos adelante hasta la comunidad de Ayotitlán, donde visitamos otro albergue indígena que está a punto de abrir sus puertas, con las mismas características que el de Telcruz: dormitorios para mujeres y hombres, comedor, sala de cómputo, área de usos múltiples, pero lo mejor de todo: gente que como en el albergue de Telcruz está dispuesta a trabajar y muy duro para su comunidad, con el afán de mejorar su calidad de vida.

    En el museo de Ayotitlán, Magda, una indígena entregada, nos explica la organización del lugar.

    Luego nos dirigimos al museo comunitario de Ayotitlán, donde la encargada es una indígena llamada Magda, en el que encontramos información acerca de la importancia de la biósfera, del maíz primitivo teozintli (maíz perenne); de los petroglifos ubicados en los alrededores, entre los cuales podemos encontrar una reproducción fotográfica de las piedras Zorras, así como piezas que nos hablan de las danzas, de las labores de campo y vestigios de objetos prehispánicos de las comunidades que antiguamente habitaron la zona y la forma en cómo vivían, sus costumbres, sus creencias y su herencia. Este museo también cuenta con una biblioteca y un aula multimedia, donde dos jóvenes se encontraban muy afanosos bajando información. Nos impresionó encontrar este lugar en una comunidad que parecía tan alejada de la civilización, y que se mantiene gracias a indígenas que vendiendo algunas artesanías y con su trabajo lo sostienen en pie.

    Indigena ataviada con collar de quesillos, que son sagrados en sus festividades. Cortesía: Pbro. Oscar Tapia.

     

    Después conocimos su templo con imágenes antiquísimas en cuyo atrio también se realizan rituales en festividades indígenas donde los plátanos y tortillas hechas con quesillo son utilizadas para la elaboración de collares y sombreros en sus atuendos. Aquí se encuentra un árbol tan antiguo que sus raíces han dado lugar a otros grandes árboles; cuenta la leyenda que aquél que ose cortar una sola de sus ramas, muere en breve tiempo, por lo que el padre Oscar prefirió no podarlos a su llegada a esta comunidad, “mas vale confiar que probar…”.

    Árbol cuya leyenda cuenta que aquel que corta una de sus ramas, muere en breve tiempo

     

    Por fin la hora de comer, nos fuimos a la comunidad de Cuzalapa al desarrollo ecoturístico “Ameyalco”, en un paisaje conocido como paso de los Sabinos-Talpuyeque, creado con el objetivo de promover el ecoturismo en el municipio y como una alternativa de desarrollo que provee beneficios ambientales, socioeconómicos y culturales. Aquí nos deleitaron con un rico pozole, en un rústico comedor, con techo de palma y paredes de carrizo. Conocimos las cabañas ecológicas que valen la pena cuando se arma un buen grupo.

    Desarrollo ecoturístico “Ameyalco”, donde comimos un rico pozole

     De aquí nos dirigimos ahora a hacer una deliciosa caminata a un río ubicado en la comunidad de Sehuaya, y luego de cruzar unos por las rocas y otros sin zapatos refrescándose los pies, entre guamúchiles y arrayanes llegamos hasta una linda cascada, donde nos deleitamos sacando decenas de fotografías de tan bello paraje. El tiempo apremiaba y luego de darles una mojada a los chamacos en el río, en el cual unas mujeres, a la antigua usanza lavaban ropa, continuamos nuestro andar. Para mi muy grata sorpresa, resulta que en esta comunidad, tan alejada y de recursos limitadísimos, se encuentra la escuela Yejyekojtli (camino hermoso, en náhuatl), que logró el primer lugar entre las escuelas indígenas en Jalisco en la prueba enlace 2009, ¡que tal!, ojalá dieran la mitad de resultados escuelas que tienen el doble de presupuesto, ¿no creen?.

    Cascada en la comunidad de Sehuaya

    En este largo recorrido, ahora toca el turno de conocer la comunidad de Chacala, donde un señor de edad avanzada nos asombró con la lucha que ha encabezado desde hace años por conservar su título conseguido desde el virreinato, cuando el Rey Colimán les otorgó estas tierras. El templo de esta comunidad tiene un camposanto muy particular, pues las tumbas parecían no tener ningún orden, sin embargo, el padre Oscar nos contó que la orientación que guarda cada una de ellas está relacionada con algunas características del difunto, como su estado civil, y que sus pertenencias también eran depositadas en el sepulcro. Todas estas costumbres indígenas nos seguían asombrando mucho.

    Templo de Chacala.

     

    Regresamos por fin a Cuautitlán, ya bastante cansados de un largo recorrido, compramos unos deliciosos licores de arrayán, miel y zarzamora y rematamos haciendo la visita a las 4 imágenes mas veneradas en el municipio, las cuales peregrinan todo el año y por suerte nos tocó verlas juntas en una misa callejera.

    Por ese dia había sido mas que suficiente, habíamos estado recorriendo comunidades del municipio de las 7 de la mañana, a las 10:30 de la noche. Nos retiramos a descansar pues al dia siguiente, la reunión era a las 9 de la mañana.

    Luego del desayuno, arrancamos nuestro recorrido del domingo visitando la casa de la cultura, donde los profesores Ernestina Quiñones y José Larios nos dejaron sorprendidos de la gran labor que están realizando trabajando dia a dia por su municipio. La profesora entre otras muchas cosas, da clases de pintura, es cronista y ha participado junto con el profesor Abel Vargas en la elaboración del escudo de armas, himno, bandera y estandarte de Cuautitlán. Juntos han colaborado para dejar testimonio documental de la riqueza de este bello municipio, a través de obras como “Pincelazos cuautitlenses”, “Símbolos cívicos municipales de Cuautitlán de García Barragán” y “Xalisco… el glifo”. Y fue increíble saber que el profesor Larios encabeza a un equipo de solo 3 personas que liderean el trabajo que harían muchísimos mas en un municipio lleno de burocracia, de esos que abundan por todo el país.

    Portada del libro "Símbolos cívicos municipales de Cuautitlan de García Barragán", autor: Prof. Abel Vagas Avalos

     

    Otra obra del Prof. Abel Vargas, donde se resalta el orgullo de ser cuautitlense.

     

    Atentos todos a la explicación de Mary, acerca del tamarindo orgánico

    Nos dirigimos después a la comunidad de Tequesquitlán “tierra del tamarindo”, donde conocimos la “tamarindera de la costa”, que produce tamarindo orgánico (agricultura ecológica con procesos libres de contaminación química). Aquí, la Lic. Mari Yerena y el Sr. Candelario Vargas nos explicaron el proceso de siembra y cosecha en el que se logra obtener productos que por sus altos estándares de calidad, se exportan a países de primer mundo. Por supuesto no resistimos la tentación y, pese a sus propiedades laxantes, cortamos y degustamos varias vainas de este delicioso fruto. Para cerrar la explicación, nos dirigimos a la empacadora de tamarindos y conocimos el proceso de clasificación y empacado. En esta ocasión no se cumplió eso de: “como en la huerta…” y no solo comimos tamarindos en este lugar, sino que nos regalaron una caja de tamarindos orgánicos que aun sigo disfrutando.

    Orgullosa de estar acompañada de mujeres de la Organización "Color de la tierra"

    Después nos fuimos a la comunidad de Cuzalapa, donde conocimos la Organización  “Color de la Tierra”, integrada por catorce mujeres representadas por La Sra. Paula Nieves. La necesidad de integrarse en grupo u organización se da por  la falta de mercado para el café, y de la problemática surgida a raíz de la situación presentada en la comunidad, como fue el cambio de uso de suelo que atentaba contra los cafetales. Aquí conocimos el proceso de elaboración y nos tomamos un rico café capuchino y un pan de mojote exquisito. La labor de estas mujeres es admirable y un gran ejemplo para otras comunidades.

    Nos llevaron a conocer un cafetal donde se encuentra uno de los  “petolly”, petroglifos que da cuenta de la cultura indígena

    "Petolly”: petroglifo que da cuenta de la cultura indígena que se estableció en Cuzalapa

    que se estableció en Cuzalapa hace cientos de años y que forman parte de su escudo de armas. Se dice que era un juego prehispánico representado por dos culebras entrelazadas. Posteriormente conocimos su antiquísimo templo, que data del año 1532.

    Templo que data del año 1532

     

    Nos dirigimos después a comer un delicioso pescado en una ramada en Cuzalapa, que cuenta con sus propios criaderos.

    Luego de conocer el templo de Cuautitlán y de la foto en el kiosko, nos despedimos de nuestros anfitriones que realmente nos hicieron sentir como reyes en su municipio, todo el tiempo nos agasajaron con sus atenciones y fueron unas 14 personas las que estuvieron siempre al pendiente de nosotros. Fue un honor conocer a gente tan valiosa que está trabajando en serio por su tierra. El trabajo tan profesional que están realizando por Cuautitlán es sumamente valioso y un ejemplo para nuestro estado, ojalá este exitoso modelo pueda replicarse en otros municipios con muchos más recursos humanos y económicos pero con precarios resultados.

    Nos faltó mucho por conocer, y nos quedamos tan satisfechos y encantados con Cuautitlán, pero sobre todo por sus cuautitlenses, que regresaremos a seguir disfrutando de esta bendita tierra.

    No cabe duda que la identidad que tan bien han desarrollado, los está llevando día a día a ser un municipio lleno de valores e historias exitosas, y con ello cumplen cabalmente con su lema: “raíz de la mexicanidad”.

    Despedida, todos felices y satisfechos, en el kiosko de Cuautilán: ¡hasta pronto gente bonita!


  9. MANANTLAN: CRONICA DE UNA INMENSA MONTAÑA

    abril 12, 2011 by Vany Alvarez

    Después de varios meses, este 12 y 13 de Marzo regresamos a intentar la cumbre de Manantlán, aquella que nos quedamos con muchas ganas de pisar. Faltaban 6 días y solo teníamos a 2 apuntadas, pero Francis canceló por motivos de salud, por lo que solo nos quedaba Maruca: ¡que gusto me da que las mujeres estén presentes en todos los ámbitos!. El jueves estuvimos a punto de cancelar, pero por suerte todo se acomodó para que se lograra un grupo de 12 personas. La reunión como siempre, en el parque Revolución, uno a uno fuimos llegando y saludándonos con la emoción de arrancar juntos una nueva aventura. En nuestra camioneta se armó buena la plática durante el trayecto de 5 horas hasta el poblado de El Rodeo, recordando anécdotas de viajes pasados, riendo, cantando canciones del Juanga, y ya entre cuates, hasta disfrutando los interminables baches de la carretera que va de Guzmán al Grullo. Luego de 4 horas de carretera por fin entramos a una terracería donde la silueta de los enormes árboles nos empezaba a hacer entrar en la sintonía montañera.

    Arboles de gran altura alrededor de la Sierra de Manantlán, al fondo, la cumbre. Autor: Miguel Rodríguez

    Llegamos buscando a Gustavo, un lugareño que en la ocasión anterior había prometido ser nuestro guía hasta la cumbre. Un señor ya entrado en canas atendió a Miguel y le comentó que él se encontraba fuera del pueblo, pero que llegar hasta arriba era muy fácil, y después de unas cuantas señas concluyó diciendo que en una hora estaríamos arriba, aunque cuando vió a Toña le comentó: “ah, traen mujeres, entonces tardarán más…”, uuyyy, señor machista pa´cabarla, jajaja… Hasta ahora no se cómo miden el tiempo los rancheros, ¿tendrán relojes donde cada hora equivale a 7 de las nuestras???

    Algunos acamparon en la cancha de basquetball, pero otros decidimos hacerlo a un costado, cerca de una pequeña montañita: disque “pa sentir la tierrita del cerro”, ¡¡aaahhh que gran error!!, luego me arrepentiría de esto enormemente. Montamos tiendas y a mover el bigote: tamales, quesadillas, fruta, sin faltar el cafecito que dicho sea de paso, en los campamentos no tiene nada que pedirle a un café de esos “gurme”.

    Acampada en la cancha de "El Rodeo". Autor: Antonia Márquez

    Luego de arreglar el mundo con temas desde la legalización de la marihuana, hasta chistes del Rosendo, nos retiramos a dormir, la levantada sería a las 5 para emprender la marcha a las 6. Recuerdo que la anterior ocasión una orquesta de “n” cantidad de animales hizo toda una pesadilla esa noche, en esta ocasión, los animales más bien estaban de solistas, así que de pronto se oía al burro, al rato al gallo, luego a la vaca, para terminar con un becerro huérfano que se metió hasta la cancha a buscar a su vaca madre…, en ese sentido puedo decir que ahora todo fue más cordial y mucho menos ruidoso. Por ahí de la 1:30 de la madrugada se escuchó un derrumbe en la pared de la montaña, a unos cuantos metros de nuestra tienda; por unos segundos que a mi me parecieron una eternidad, el sonido de rocas y arena cayendo me hicieron pensar que ahí quedaríamos sepultados, Miguel y yo saltamos de la bolsa de dormir y entre la oscuridad, los nervios y lo adormilados que estábamos no podíamos abrir el cierre para asomarnos. Mi corazón se me salía del pecho, de inmediato pensé en mis pequeños que habíamos dejado debidamente endosados con su abuela. Por fin pude abrir la puerta, me asomé y aun había arena cayendo por un pequeño resbaladero que se había formado, nada que ver con lo que mi imaginación había creado. Si fue un derrumbe pero muy pequeño, nada serio, por hoy la parca tenía que esperar su turno con nosotros, jaja. Este hecho fue suficiente para robarme el sueño por 30 o 60 minutos, pensando en lo que podría haber pasado. Por la mañana, empezamos a levantar el campamento y a prepararnos para partir, preguntamos si alguien más se había percatado del derrumbe, algunos ni lo escucharon, pero José, que se había quedado afuera con solo su bolsa de dormir, dijo que el causante del derrumbe fue un coyote, al pararse sobre una orilla de la montaña…, aayyy Dios, ya en el pensamiento dramático me dije: “no sé qué hubiera sido peor, si morir sepultada o bajo los colmillos de ese animal”, jajaja.

    Después de las indicaciones de siempre, Miguel con gran sutileza nos recordó que no conocía esa montaña y que junto con nosotros, la exploraría por vez primera. Luego del calentamiento con Toña, empezamos a caminar entre la oscuridad. La indicación del señor era que pasaríamos por un costado de la última casa, pero nomas no se veía la vereda, ya había amanecido, por lo que pedimos ayuda a la señora de esa casa, ella nos dijo que tomáramos por “el enderezadero”, jaja, o sea, que nos enderezó el camino.

    Una parada durante el ascenso. Autor: Antonia Márquez

    A partir de ahí fue puro subir y como la canción, “los de adelante corrían mucho y los de atrás nos quedábamos”, nos reagrupamos varias veces hasta llegar a un arroyito donde desayunamos con el mejor sonido que ya quisiera un restaurant “popof”: cantos de jilgueros, viento en la cara y el sonido del agua chocando en las rocas, ¿qué más se puede pedir?.

    Inmejorable lugar para desayunar. Autor: Jorge Solórzano

    A seguirle que nos faltaban muchísimas horas para llegar, el cansancio empezaba a sentirse, el ambiente durante la caminata invitaba a la reflexión, ya que no había mucho aire para ir platicando. Alguno que otro comentario, y mas bien el sonido de las hojas rompiéndose al pisar de las botas era lo que dominaba el ambiente. Las vistas increíbles, a pesar del tiempo de estiaje, la sierra de Manantlán es realmente bella.

    Bello paraje en la montaña. Autor: Antonia Marquez

    Luego de unas 5 horas de caminata, Maruca resintió el trabajo muscular, y los calambres que sufrió por el sobre esfuerzo de la primera jornada (que la hizo a un paso muy duro) la hicieron tomar la decisión de detenerse y esperarnos a la bajada. Luego de media hora, también Mario Posada tomaría la misma decisión y unas horas mas tarde, José se uniría a ellos.

    Paisaje de Manantlán. Autor: Antonia Márquez.

    Con una pesada jornada de 7 horas de ascenso, aun nos faltaba la parte mas inclinada, y a varios nos costó mucho trabajo decidir seguir adelante. Si alguien ha subido la barranca de Huentitán, les comento que este ascenso equivalía a subirla 4 veces. Por primera vez veía tronado a Rosendo, y ni una risita le sacábamos, mucho menos un chiste, es mas, iba como encabritado, jajja… El paso era cada vez mas lento y difícil, las piernas dolían, el sol al rayo, la respiración forzada, el sudor a chorros.

    Bromelia en un árbol: flora de Manantlán. Autor: Jorge Solórzano

    Los acantilados en el roquerío eran impresionantes, todos fuimos muy cuidadosos, pero a mas de alguno nos quitó el aliento uno que otro pasito con resbaladeros pronunciados de lado. La montaña estaba cobrando su tributo por dejarnos disfrutar su cumbre, nos pedia un gran esfuerzo a cambio de la gloria, el precio que pedía era muy alto… creo que en mi caso, las primeras 6 horas me subieron mis piernas, las siguientes me arrastró el espíritu.

    Luego de subir un conjunto de rocas, la voz que quería escuchar desde hace muchas horas, a las 3:15 PM Miguel a todo pulmón gritaba: “cumbreeee….”: ¡¡lo habíamos logrado!!, 9 horas después, juntos lo hicimos: Jorge, Toña, Rosendo, Pablo, Juan, Arturo, Miguel y yo, la hermandad que se forma en la montaña había rendido sus frutos: la palmada en la espalda, el masaje para los calambres, el trago de agua, las porras mutuas, todo había sido factor importante para hacer un gran equipo y abrazarnos a 2867 metros.

    Por fin, en la anhelada cumbre. Autor: Antonia Márquez

    Los paisajes desde la cumbre solo duraron unos instantes, antes de que las nubes nos rodearan como dándonos la más cordial bienvenida.

    Pocos instantes después de hacer cumbre, nos envolvieron las nubes. Autor: Antonia Márquez

    En el descenso varios árboles raros, como salidos del “laberinto del fauno” agitaban sus ramas como diciendo: “lo hicieron chamacos…”,

    Contraluz de un bello paraje. Autor: Antonia Márquez

    bellas flores de muchos colores acariciaban nuestra vista y hasta un venado cola blanca pudieron ver algunos saltando en una ladera. Luego de pasar por José, Mario y Maruca seguimos bajando hasta un bello paraje donde comimos delicioso, emprendimos de nuevo la marcha a las 7 de la tarde. Mi rodilla para esa hora ya iba hecha pomada, el paso lento hizo que el grupo se atrasara y por fin, a las 10 de la noche ya estábamos de nuevo en las camionetas, listos para partir. Nos faltaban aun algunas horas de manejada que compartimos Miguel y yo. El Rosendo se la aventó solito, dijo Toña que porque no quiso ayuda.

    El arribo al parque: 3:15 de la madrugada: horas de esfuerzo, risas, sudor y la alegría de una cumbre mas compartida con hermanos en la montaña y el alma llena de imágenes, sonidos, aromas, emociones.

    Lo logramos de nuevo compañeros, Manantlán nos dio el honor de estar en lo mas elevado de su ser, encumbramos una montaña mas de Jalisco, gracias a todos por su compañía, por compartir mucho mas que la pasión por este deporte, gracias por compartir su vida por dos días con nosotros, ¡¡nos vemos en Sierra Alta!!…